<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387</id><updated>2012-02-26T05:05:34.333-08:00</updated><category term='narrativa'/><category term='palabras antes del humo'/><category term='Colautti Sergio Gustavo'/><category term='barrios'/><category term='Biblioteca Nacional'/><category term='en la vereda'/><category term='presentación de La Ciudad después del humo'/><category term='librerías'/><category term='prosa poética'/><category term='un sol al sur'/><category term='video'/><category term='Viard Numa'/><category term='entrevista'/><category term='libro'/><category term='cuentos'/><category term='autores de argentina'/><category term='el lugar de los dos'/><category term='café literario'/><category term='García Luis'/><category term='de quince'/><category term='El edificio'/><category term='Martelli y López Editores'/><category term='37 Feria del Libro'/><category term='Martín con lluvia'/><category term='crítica'/><category term='prólogo'/><category term='novela'/><category term='escena en movimiento'/><category term='textos en escombros'/><category term='contratapa'/><category term='Acuña Ezequiel'/><category term='al séptimo día'/><category term='piedras abajo'/><category term='embragar'/><category term='Cáceres Germán'/><category term='fotocopia'/><category term='Manrique Alejandro'/><category term='presentación'/><category term='ensayos breves'/><category term='piedritas'/><category term='una cierta magia'/><category term='nota'/><category term='poesía'/><category term='slide'/><category term='La Ciudad después del humo'/><category term='Capasso Mario'/><category term='escombros breves'/><category term='Isoldi Beatriz'/><category term='piedras heridas'/><title type='text'>TEXTOS EN ESCOMBROS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4723834718416150843</id><published>2012-02-09T11:19:00.000-08:00</published><updated>2012-02-10T03:35:10.363-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acuña Ezequiel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nota'/><title type='text'>Ezequiel Acuña, sus impresiones sobre La Ciudad...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En “La Ciudad después del humo”, un título hermoso, en verdad envidiable, se destaca una pronunciada impronta poética. La novela despliega una escritura que juega con el lenguaje, con la sonoridad y la similitud de los conceptos, con las frases y sus posibles dobles sentidos. Trazando una trayectoria elíptica, utiliza el recurso de la concatenación: un sentido conduce a otro y se desplaza hacia adelante en el lenguaje, llevando la palabra más allá de los límites. Aparece la metáfora como fuente permanente que, aprovechada al extremo, converge en una deriva general: primero en el pensamiento del personaje, luego en la narración de los distintos acontecimientos en la ciudad, reafirmados por ese encadenamiento de conceptos. En este párrafo, por ejemplo, se parte de un nubarrón y, en esa suerte de derivación y de vagabundeo, se va atando a una cadena y se va yendo: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;"Le eché el ojo al nubarrón inicial que sobrevolaba la zona. Según mis mediciones se desplazaba a velocidad crucero y además vaporoso de un extremo al opuesto, haciéndose el guapo del barrio y sus esquinas más turbias. Sí, tal cual, porque el muy oscuro la posaba de compadrito, se las daba de remedo de lo que, al decir de los tangos y milongas y algún valsecito medio perdido, ocurría en los antiguos arrabales de antaño, en los alrededores de los faroles que mal iluminaban las ochavas y proyectaban las sombras de los chambergos de moda, mientras las percantas siempre malignas se quedaban abiertas entre glicinas y se enredaban con los malvones y, cuando el percal se les tornaba insoportable, al piantarse con la valijita te amuraban con una de cal y una de arena y ya al cruzar el patio emparrado te hacían sonar sin orquesta, en lunfardo o en el zaguán de los despechos".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es ese despliegue del lenguaje y de los diferentes argots y anacronismos que se utilizan en la narración de los sucesos, el que lleva todo el tiempo a un aplazamiento del sentido último de un párrafo y nos sitúa ante un texto que, al alcanzar el ideal cortazariano, nos causa la impresión de estar leyéndolo siempre por primera vez: “Permití a las palabras hacer su vida, entrar en implosión si así lo querían”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La llegada del humo hace que se pierdan los códigos, que se rompa el sentido de la comunicación: "las toses impusieron su lenguaje".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La soledad del narrador/protagonista denota la pérdida de la función comunicativa del lenguaje y lo presenta como un juego donde el personaje se entretiene narrando los sucesos a la vez que, en algunos pasajes de la novela, ejerce una especie de autoconciencia donde se cuestiona el camino que fue tomando la narración: “y por qué la ficción agarró para este embrollo de la muerte y no para otro más amable y comprador” o se separa el narrador del personaje, y se insulta a sí mismo: “escuchá atento y fuerte como un roble, pelafustán de cuarta generación". Se distinguen los planos, y eso tiene que ver con una fuerte impronta de subjetividad en el trabajo que sustenta el hecho del lenguaje poético.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La referencia al mundo exacto, a esa cierta realidad que suponemos conocer, pierde el interés dentro de la novela por falta de protagonismo. El protagonismo principal lo tienen los laterales, las derivaciones, las digresiones que hace el personaje, las distracciones en las que se embarca. Tal vez importe bastante más la historia, pero me pareció más relevante el gran trabajo, que de hecho me parece abismal, que se concreta con el lenguaje, con la escritura. Leí la novela desde ese lugar y cierro el comentario con una frase del crítico Roland Barthes, que esclarece esta posición: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Lo que me gusta en un relato no es directamente su contenido ni su estructura sino más bien las rasgaduras que le impongo a su bella envoltura: corro, salto, levanto la cabeza y vuelvo a sumergirme. (...)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por lo tanto hay dos regímenes de lectura: una va directamente a las articulaciones de la anécdota, considera la extensión del texto, ignora los juegos del lenguaje (...); la otra lectura no deja nada: pesa el texto y ligada a él lee, con aplicación y ardientemente, atrapa en cada punto del texto el asíndeton que corta los lenguajes, y no la anécdota: no es [la lógica de la historia, del relato] la que cautiva a esa lectura, sino la superposición de los niveles de la significación, [los niveles del lenguaje, los distintos lenguajes]&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ezequiel Acuña es estudiante de Letras en la UBA y periodista. Trabaja en Página 12 y coparticipa en la conducción del programa de radio "sin lugar para los débiles" en:&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.ciclopradio.com.ar/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;http://www.ciclopradio.com.ar/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Su página web: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.sinlugardebiles.com.ar/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;http://www.sinlugardebiles.com.ar/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4723834718416150843?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4723834718416150843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2012/02/ezequiel-acuna-y-sus-impresiones-sobre.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4723834718416150843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4723834718416150843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2012/02/ezequiel-acuna-y-sus-impresiones-sobre.html' title='Ezequiel Acuña, sus impresiones sobre La Ciudad...'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4384660381658399418</id><published>2011-08-25T21:34:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T04:31:01.792-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='librerías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>La Ciudad en librerías</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entrega a domicilio sin gastos de envío en Capital y gran Buenos Aires solicitándolo por mail a mcapasso340@hotmail.com &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Librerías donde se puede adquirir "La Ciudad después del humo":&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Librería NORTE - Avda. Las Heras 2225 - Caba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Libre - Bolivar 646 - Caba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;FEDRO LIBROS, Carlos Calvo 578 – San Telmo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;REFORMA, Cuenca 3285 – Villa del Parque &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;MORÁN, Pedro Morán 3254/58 – Villa Devoto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;DEVOTO SHOPPING, Local 326 - Villa Devoto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;CATERVA LIBROS, Esmeralda 887 - Caba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;OBEL libros, Corrientes 1230 - Caba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pedidos desde cualquier parte del mundo: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.vivilibros.com/"&gt;http://www.vivilibros.com/&lt;/a&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="mailto:info@vivilibros.com"&gt;info@vivilibros.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;o encargar en librerías mencionando la editorial: MARTELLI Y LÓPEZ EDITORES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;y la distribuidora: &amp;nbsp;CASASSA Y LORENZO&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4384660381658399418?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4384660381658399418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-en-librerias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4384660381658399418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4384660381658399418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-en-librerias.html' title='La Ciudad en librerías'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3440563648370194121</id><published>2011-08-23T07:57:00.000-07:00</published><updated>2011-08-23T08:05:59.008-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Isoldi Beatriz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Beatriz Isoldi sobre La Ciudad...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me quedo con una rara sensación de que algo muy importante ha ocurrido. Es un libro increíble que no se parece a ningún otro aunque mientras lo leía me resonaba esa miradita cruel y desgastada de Henry Miller, la explosión irrefrenable de un Marechal, el agobio y el desconcierto de un Kafka o la pesadilla de Saramago en Ensayo sobre la ceguera. A todo eso hay que adosarle un estilo totalmente propio. Proust aparte, es increíble la cantidad de páginas dedicadas al despertar de este tipo (que ni siquiera tiene nombre, eso no se hace) casi un Adán Buenosayres encontrándose con la mañana. El argumento puede resumirse en una sola frase, y eso que es el argumento importa mucho menos que las sensaciones por las que pasa el personaje. Como dice Jeanmaire y Colautti, la escritura sobrepasa la historia y no nos podemos despegar de ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Beatriz Isoldi nació en Buenos Aires. Profesora de Literatura y periodista, jurado en numerosos concursos literarios, coordinadora de talleres literarios. Entre sus libros publicados figuran: &lt;strong&gt;Cuentos desde Amogán&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Los amores imposibles&lt;/strong&gt; (Novela - Premio del Fondo Nacional de las Artes), &lt;strong&gt;Encuentro con Venus&lt;/strong&gt; (Cuentos - Faja de Honor de la SADE), &lt;strong&gt;Paisaje de la Batalla&lt;/strong&gt; (cuentos), &lt;strong&gt;¿Dónde estás?&lt;/strong&gt; (cuentos infantiles),&lt;strong&gt; La noche de la luna roja&lt;/strong&gt; (Cuentos - Primer Premio otorgado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires), &lt;strong&gt;El Pacto Secreto&lt;/strong&gt; (Ensayo - Primer Premio otorgado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires) y &lt;strong&gt;Variaciones sobre un tema de Salieri&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3440563648370194121?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3440563648370194121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/08/beatriz-isoldi-sobre-la-ciudad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3440563648370194121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3440563648370194121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/08/beatriz-isoldi-sobre-la-ciudad.html' title='Beatriz Isoldi sobre La Ciudad...'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1454777516381746420</id><published>2011-07-26T23:01:00.000-07:00</published><updated>2011-11-21T04:05:30.005-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cáceres Germán'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nota'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Nota de Germán Cáceres</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estamos ante una novela ajena al realismo y absolutamente libre en su concepción, de modo que cada lector puede interpretarla de acuerdo a su perspectiva y tener también su propia valoración.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La anécdota es leve y sobre todo escurridiza. Un narrador-protagonista cuenta que los habitantes de La Ciudad, ante la presencia de un humo que la cubrió por completo, debieron huir mientras él permanecía durmiendo en su pieza. Pero al retirarse la humareda, los ciudadanos regresan y entonces el personaje comienza a recorrer esa Ciudad maloliente -el hedor no deja de evocar la muerte-, sucia y en ruinas. Y se encuentra, así, con un mundo carente de sentido y, en estado de somnolencia, arriba a una estación de tren repleta de cadáveres, en la que encuentra a un perro flaco que le hace compañía hasta el final de la historia. Más tarde se produce una inundación causada y ambos navegan en un barquito del que no se dan precisiones. Porteros y policías sortean las aguas tomados de escobas, flotan computadoras con los usuarios pegados a los teclados, vehículos de todo tipo son arrastrados por la corriente y numerosas personas trepan por las pocas paredes que quedan en pie. Después de acceder a una autopista principal, en la que ocurren accidentes fatales y choques en cadena, desembocan en una zona de incendios provocados por una fábrica que fue quemada por los vecinos. El humo parece regresar, la gente empieza a abandonar La Ciudad y el perro también se aleja del narrador. Éste, en una suerte de leitmotiv humorístico, a lo largo del libro se siente acuciado por un abrumador deseo sexual que no encuentra forma de satisfacer y, a la vez que imagina mujeres despampanantes, recuerda los momentos gloriosos vividos en un prostíbulo situado en un callejón sin salida de La Ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero el auténtico protagonista de La Ciudad después del humo es el lenguaje. Mario Capasso (Villa Martelli, 1953), que, además de esta novela, tiene tres libros publicados, demuestra capacidad para enhebrar con ritmo y soltura períodos largos. En su prosa amplificada de frases caudalosas -resueltas con acrobática soltura- testimonia un amor incuestionable por la belleza del idioma y juega con las palabras, a las que suele darles un giro burlón e irónico recurriendo al lunfardo, a las locuciones populares y a oraciones que repiten títulos de películas, de canciones y de libros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cierta forma el texto se inscribe en la literatura del Absurdo al registrar un universo disparatado, tan inasible como fantasmagórico, con algo del espíritu de las misceláneas de Macedonio Fernández o de “los raros” uruguayos (Felisberto Hernández y Mario Levrero, entre otros). No obstante su permanente humor, la narración evidencia bastante pesimismo y transmite una sensación de angustia y de fuerte melancolía: “Costó, pero aquí estoy, sometiendo mis experiencias recién hoy a este tanteo de escritura que (...) irá a parar a la cavidad más atravesada de una biblioteca descartable y allí permanecerá hasta que se pudra el universo (...) porque todo un día será pasado y olvidado y borrado”. Para apuntalar este pensamiento una serie de monólogos interiores se encargan de reflexionar profundamente sobre la existencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Ciudad después del humo es una novela que debe leerse con suma atención para indagar en sus múltiples sentidos y poder disfrutar tanto de los vericuetos de su magnífica escritura como de sus agudas introspecciones. El mismo autor tal vez da una pista kafkiana cuando sugiere: ”Como el caso de aquel agrimensor yendo a perpetuidad hacia el castillo, según había leído una noche de invierno en un sillón prestado, cuando ni soñaba con el humo y su proceso”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 17px;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/caceres_german/la_ciudad_despues_del_humo.htm" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; text-align: -webkit-auto;"&gt;http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/caceres_german/la_ciudad_despues_del_humo.htm&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.carlossviamonte.com.ar/2011/06/la-ciudad-despues-del-humo.html" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;http://www.carlossviamonte.com.ar/2011/06/la-ciudad-despues-del-humo.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; text-align: justify;"&gt;Germán Cáceres es autor de cinco ensayos, tres libros de cuentos, dos novelas, tres libros de literatura infantil y juvenil, cinco obras de teatro y dos compilaciones de cuentos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Recibió Mención de Honor Premio Municipal en Cuento. Obtuvo cuatro "Fajas de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores". Mereció Mención de Honor en el Concurso Internacional de Ficción sobre Gardel (Montevideo). La Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le otorgó el 1er. Premio Especial “Eduardo Mallea” por su ensayo La aventura en América. En octubre de 2002 fue premiado en el concurso de cuentos "Atanas Mandadjiev", celebrado en Sofía, Bulgaria. En 2005 ganó el primer y segundo premios en el “Concurso internacional de novela juvenil” organizado por la editorial HMR Systems.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;En octubre de 2005 se estrenó su obra de teatro Knock out, fuera de combate, y en abril de 2007, Agua, piedras y escobazos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Su participación en la web:&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://laduendes.blogspot.com/search/label/notas%20de%20germ%C3%A1n%20c%C3%A1ceres"&gt;http://laduendes.blogspot.com/search/label/notas%20de%20germ%C3%A1n%20c%C3%A1ceres&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.carlossviamonte.com.ar/"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;http://www.carlossviamonte.com.ar/&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1454777516381746420?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1454777516381746420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_5244.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1454777516381746420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1454777516381746420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_5244.html' title='Nota de Germán Cáceres'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1091461892431750295</id><published>2011-07-26T22:56:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T18:53:52.972-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='video'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viard Numa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martelli y López Editores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='García Luis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación de La Ciudad después del humo'/><title type='text'>Presentación de La Ciudad después del humo - I -</title><content type='html'>&lt;object height="345" width="420"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ID6Wup5_-78?version=3&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ID6Wup5_-78?version=3&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="420" height="345" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apertura de la presentación de la novela La Ciudad después del humo de Mario Capasso por el locutor Numa Viard. &lt;br /&gt;Se refiere a los objetivos editoriales Luis García, editor responsable de Martelli y Lopez editores.&lt;br /&gt;Lee un párrafo de la obra: Numa Viard.&lt;br /&gt;Salón Cortazar de la Biblioteca Nacional el 21-07-2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1091461892431750295?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1091461892431750295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_1072.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1091461892431750295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1091461892431750295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_1072.html' title='Presentación de La Ciudad después del humo - I -'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-9005499121529678706</id><published>2011-07-26T22:44:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T18:56:48.427-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='video'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martelli y López Editores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acuña Ezequiel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación de La Ciudad después del humo'/><title type='text'>Presentación de La Ciudad después del humo - II -</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="349"&gt;&lt;param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/CCaJLfnVpTE?version=3&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="https://www.youtube.com/v/CCaJLfnVpTE?version=3&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="349" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentación de la novela La Ciudad después del humo de Mario Capasso en la Biblioteca Nacional el 21-07-2011. Se refiere a la Obra el periodista Ezequiel Acuña&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-9005499121529678706?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/9005499121529678706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_2974.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9005499121529678706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9005499121529678706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_2974.html' title='Presentación de La Ciudad después del humo - II -'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-7538613878120960493</id><published>2011-07-26T22:39:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T18:50:08.827-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viard Numa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martelli y López Editores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='García Luis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación de La Ciudad después del humo'/><title type='text'>Presentación de La Ciudad después del humo - III -</title><content type='html'>&lt;object width="420" height="345"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vDSdHKGp1LM?version=3&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vDSdHKGp1LM?version=3&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="420" height="345" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Numa Viard lee un párrafo de La Ciudad después del humo de Mario Capasso. Federico Jeanmaire se refiere a la obra durante su presentación el 21 de Julio de 2011 en la sala R.A. Cortázar de la Biblioteca Nacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-7538613878120960493?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/7538613878120960493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_26.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7538613878120960493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7538613878120960493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del_26.html' title='Presentación de La Ciudad después del humo - III -'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-9023128258434631626</id><published>2011-07-24T20:18:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T19:12:57.920-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='video'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biblioteca Nacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación de La Ciudad después del humo'/><title type='text'>Presentación de "La Ciudad después del humo" - IV -</title><content type='html'>&lt;object width="420" height="345"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xvj_pkXttTw?version=3&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xvj_pkXttTw?version=3&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="420" height="345" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Numa Viard lee un fragmento de La Ciudad después del humo. Mario Capasso agradece a los presentes cerrando así la presentación de su novela el 21 de Julio de 2011 en la Biblioteca Nacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-9023128258434631626?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/9023128258434631626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9023128258434631626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9023128258434631626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/presentacion-de-la-ciudad-despues-del.html' title='Presentación de &quot;La Ciudad después del humo&quot; - IV -'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1674390394404654931</id><published>2011-07-10T15:28:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T22:02:32.660-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='slide'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biblioteca Nacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación de La Ciudad después del humo'/><title type='text'>Presentación de la Ciudad después del humo - slide</title><content type='html'>&lt;object width="400" height="300"&gt; &lt;param name="flashvars" value="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025343304%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025343304%2F&amp;set_id=72157628025343304&amp;jump_to="&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=109615"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=109615" allowFullScreen="true" flashvars="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025343304%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025343304%2F&amp;set_id=72157628025343304&amp;jump_to=" width="400" height="300"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1674390394404654931?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1674390394404654931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/la-ciudad-en-la-biblioteca-nacional_10.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1674390394404654931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1674390394404654931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/07/la-ciudad-en-la-biblioteca-nacional_10.html' title='Presentación de la Ciudad después del humo - slide'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3464291239691391820</id><published>2011-06-30T12:52:00.000-07:00</published><updated>2011-06-30T12:52:33.547-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Presentación de "La Ciudad después del humo" de Mario Capasso</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-5H3nJf6bH1M/TgzT7U22wYI/AAAAAAAAAFo/fMtAMxSV_jQ/s1600/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-5H3nJf6bH1M/TgzT7U22wYI/AAAAAAAAAFo/fMtAMxSV_jQ/s320/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg" width="216" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Presentación de la novela La Ciudad después del humo, de MARIO CAPASSO, con prólogo de Sergio G. Colautti, editada por MARTELLI Y LÓPEZ EDITORES (que con esta obra inicia su inserción en el mundo del libro de nuestro país con una colección dedicada a difundir buena literatura, en cuidadas ediciones). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Palabras a cargo de Federico Jeanmaire, escritor, y de Ezequiel Acuña, periodista. Numa Viard, locutor nacional, leerá fragmentos de la obra. El evento será conducido por Belén Castellino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Ciudad después del humo es el cuarto libro de MARIO CAPASSO. Su novela El edificio y el volumen de cuentos Piedras heridas –2do. Premio, año 2003, del Fondo Nacional de las Artes– serán traducidos y publicados en Francia por EDITIONS LA DERNIÈRE GOUTTE.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Jueves 21 de julio, a las 19 hs. (Puntual)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sala Augusto Raúl Cortázar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Biblioteca Nacional&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Agüero 2502&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3464291239691391820?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3464291239691391820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/06/presentacion-de-la-ciudad-despues-del.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3464291239691391820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3464291239691391820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/06/presentacion-de-la-ciudad-despues-del.html' title='Presentación de &quot;La Ciudad después del humo&quot; de Mario Capasso'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-5H3nJf6bH1M/TgzT7U22wYI/AAAAAAAAAFo/fMtAMxSV_jQ/s72-c/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-2183361308448289146</id><published>2011-06-11T20:21:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T18:55:16.006-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martelli y López Editores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><title type='text'>La Ciudad después del humo - Martelli y Lopez editores</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Porque las personas aquí presentes han emigrado contra su deseo y se merecen un análisis político y social y también esa parafernalia de conceptos con la que siempre arremetemos y que nunca se termina de entender. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso dije entre dientes y caries y algunos espacios vacíos, supongo que a modo de justificativo, antes de encarar una subidita por el mismo precio. Arranqué despacio, como si me aguardara un chiquero o el pago de una deuda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Di unos cuantos pasos para adelante, tratando de no pisar a nadie, con alguna que otra excepción no tenida en cuenta. Cuando ya desesperaba, me pesqué en infracción y, como discurría sin caña ni red, me limité a imaginar una carnada y a tirar líneas porque sí nomás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya en la cumbre de la subidita, ensarté un paréntesis sin grandes ilusiones, y ahí arriba me topé con un montículo imprevisto, compuesto de tierra y piedritas de origen y materiales diversos, que el viento y su designio impalpable habían creado poco a poco, según aposté con una bocamanga más baja que la compañera. Tal fue mi conclusión favorita, aunque no cabía descartar por completo la participación no sé si desinteresada de la violencia de género, según creo haber pensado con la ropa bien puesta y con una naturalidad que desconozco de dónde saqué.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La atmósfera preexistente se convulsionó. Unos cuantos relámpagos, quizá frutos del rayo que no cesa, más que estallar en la bóveda antes celeste e iluminar el cosmos y toda su parafernalia, aparentaron discutir entre ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una gran trifulca universal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- La pelea del siglo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las muletillas y los insultos de la naturaleza sonaban cada vez con mayor fuerza y yo quería acusar recibo pero carecía de talonario. Pero no de labia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Por razones de estricto orden cósmico, yendo de un santiamén a otro aún más repentino, sin ninguna preocupación por las canciones de cuna, el cariño materno y la lactancia de los querubines, de una brevedad a otra va a largarse a llover sin chupetes, van a caer biberones de punta –sentencié sin cortes, no sé si ya con dicción de trueno o con la esperanza de obtenerla a la primera o segunda gota, bañado por la fascinación que esta perspectiva ofrecía, imaginándome enjabonado hasta las pestañas y algo más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De súbito, en señal de desprecio hacia las dos o tres probables presiones que lo conminaban a apaciguarse antes de que fuese demasiado encapotado, el entorno en su totalidad comenzó a palpitar, a asemejarse al corazón de las tinieblas, una imagen que al toque vislumbré como una promesa en la figura de un gran barco en plena navegación hacia la nada. Calculo que ahí, durante esa campaña en la que el firmamento se puso a chirriar de lo lindo, empezó a desequilibrarnos la zozobra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Uy, uy, perro, perro, dale, dale que se arma el tole-tole y no me gusta repetir las palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con las tribulaciones correspondientes, ahí parados tipo mármol frente a los sucesos, continuábamos los dos, uno al lado del otro y viceversa. Yo con mis fantasmas y el pichicho supongo que con sus piojos y sus pulgas y algún que otro recuerdo de épocas mejores. Ambos pegaditos a la perspectiva de una iluminación que se nos prendiera del cuadril y que viniera a sacarnos de la parrilla en la que estábamos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para decirlo con franqueza, no sabíamos qué hacer y eso hacíamos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mirábamos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El gentío fue aquietándose.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una quietud rara, hasta que.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Pichicho, presiento que algo, sin hacer ningún ruidito, agazapado como una adversidad que ahora retorna a las andanzas, se ha puesto a funcionar mal, muy mal y sin socorro a la vista –dije a modo de indagación de la realidad o de frase célebre destinada al olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El declive, que hasta ese momento se había mantenido derechito, comenzó a inclinarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y no bastó con eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una vibración de la atmósfera se hizo presente y comenzó a desparramarse y a cobrar sentido en una cuota sola y en una sola dirección.La peor de todas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;- Ahora sí que la terminamos de embarrar. Más claro ya se notaría aguachento. Porque parece que se destapó la debacle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me di cuenta del colosal movimiento puesto en marcha y eso quise expresar a través de un par de gemidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El éxodo se había implantado en tierra fértil y conseguido fuerzas en las barracas y en los monoblocks y contaba ahora con sus adeptos, que por lo que se apreciaba sin mucho esfuerzo vendrían a ser, en principio, sin necesidad de enumerarlos, casi todos los habitantes de La Ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Martelli y López Editores&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4709-1909 / 11-6162-1273&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="mailto:martelliylopezeditores@yahoo.com.ar"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;martelliylopezeditores@yahoo.com.ar&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.edicionesaqlcatalogo.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;http://www.edicionesaqlcatalogo.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://edicionesaqlcatalogo.blogspot.com/p/martelli-y-lopez-editores.html"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;http://edicionesaqlcatalogo.blogspot.com/p/martelli-y-lopez-editores.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-2183361308448289146?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/2183361308448289146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/06/nota-de-german-caceres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2183361308448289146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2183361308448289146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/06/nota-de-german-caceres.html' title='La Ciudad después del humo - Martelli y Lopez editores'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-9221892743450701015</id><published>2011-05-24T14:09:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T20:00:54.423-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='café literario'/><title type='text'>Fragmento de "La Ciudad después del humo"</title><content type='html'>&lt;object height="349" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/nHpPgzjdXoQ?fs=1&amp;amp;hl=en_US"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/nHpPgzjdXoQ?fs=1&amp;amp;hl=en_US" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="349" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Capasso lee en Belisama un fragmento de la novela La Ciudad después del humo el 21-05-11&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-9221892743450701015?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/9221892743450701015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/fragmento-de-la-ciudad-despues-del-humo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9221892743450701015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/9221892743450701015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/fragmento-de-la-ciudad-despues-del-humo.html' title='Fragmento de &quot;La Ciudad después del humo&quot;'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3919599068320691487</id><published>2011-05-09T05:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T21:17:11.773-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='slide'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='37 Feria del Libro'/><title type='text'>La Ciudad después del humo - 37 Feria del Libro (slide)</title><content type='html'>&lt;object width="400" height="300"&gt; &lt;param name="flashvars" value="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025183624%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025183624%2F&amp;set_id=72157628025183624&amp;jump_to="&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=109615"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=109615" allowFullScreen="true" flashvars="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025183624%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2F37283802%40N03%2Fsets%2F72157628025183624%2F&amp;set_id=72157628025183624&amp;jump_to=" width="400" height="300"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3919599068320691487?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3919599068320691487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/la-ciudad-despues-del-humo-37-feria-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3919599068320691487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3919599068320691487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/la-ciudad-despues-del-humo-37-feria-del.html' title='La Ciudad después del humo - 37 Feria del Libro (slide)'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-6652169864796613993</id><published>2011-05-02T06:43:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T20:01:50.464-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='37 Feria del Libro'/><title type='text'>37 Feria del Libro</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;amigos, el próximo sábado 7 de mayo, a las 18 horas, estaré firmando ejemplares de "La Ciudad después del humo", en la Feria del Libro de Buenos Aires. Esto será en el stand 2536 del pabellón amarillo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Quedan cordialmente invitados,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;desde ya, muchas gracias,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;un abrazo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;mario&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-MyI_EPXMtN0/Tb60zintKtI/AAAAAAAAAFk/hR4KYP0O7hA/s1600/DSC00749.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-MyI_EPXMtN0/Tb60zintKtI/AAAAAAAAAFk/hR4KYP0O7hA/s320/DSC00749.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/event.php?eid=207361269296048&amp;amp;ref=notif&amp;amp;notif_t=event_wall#!/event.php?eid=207361269296048&amp;amp;notif_t=event_wall#wall_posts"&gt;http://www.facebook.com/event.php?eid=207361269296048&amp;amp;ref=notif&amp;amp;notif_t=event_wall#!/event.php?eid=207361269296048&amp;amp;notif_t=event_wall#wall_posts&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-6652169864796613993?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/6652169864796613993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/amigos-el-proximo-sabado-7-de-mayo-las.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/6652169864796613993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/6652169864796613993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/05/amigos-el-proximo-sabado-7-de-mayo-las.html' title='37 Feria del Libro'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-MyI_EPXMtN0/Tb60zintKtI/AAAAAAAAAFk/hR4KYP0O7hA/s72-c/DSC00749.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-5846480399187004080</id><published>2011-04-23T08:38:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T20:27:04.167-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='37 Feria del Libro'/><title type='text'>"La Ciudad después del humo" en la 37 Feria del Libro</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-5ncxoLQMUu4/TbLwWGev98I/AAAAAAAAAE8/HKRYOEvvo6w/s1600/DSC00735.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" i8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-5ncxoLQMUu4/TbLwWGev98I/AAAAAAAAAE8/HKRYOEvvo6w/s320/DSC00735.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-iR1DXc9TZn0/TbLwn81QE6I/AAAAAAAAAFA/4iO0QvMWKis/s1600/DSC00739.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" i8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-iR1DXc9TZn0/TbLwn81QE6I/AAAAAAAAAFA/4iO0QvMWKis/s320/DSC00739.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Nf62JmyCfMY/TbLxJ3fmIhI/AAAAAAAAAFI/zX733KDLOHE/s1600/DSC00749.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" i8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-Nf62JmyCfMY/TbLxJ3fmIhI/AAAAAAAAAFI/zX733KDLOHE/s320/DSC00749.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/--HEalahMLgQ/TbLxoAhEcCI/AAAAAAAAAFM/0Zh5CT7Q4i4/s1600/DSC00755.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" i8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/--HEalahMLgQ/TbLxoAhEcCI/AAAAAAAAAFM/0Zh5CT7Q4i4/s320/DSC00755.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vrZn7GLL8JM/TbLzyoKX74I/AAAAAAAAAFQ/exvt8yTkoEw/s1600/DSC00745.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" i8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-vrZn7GLL8JM/TbLzyoKX74I/AAAAAAAAAFQ/exvt8yTkoEw/s320/DSC00745.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Ciudad después del humo en la 37 Feria del libro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-5846480399187004080?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/5846480399187004080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/la-ciudad-despues-del-humo-en-la-37.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5846480399187004080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5846480399187004080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/la-ciudad-despues-del-humo-en-la-37.html' title='&quot;La Ciudad después del humo&quot; en la 37 Feria del Libro'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-5ncxoLQMUu4/TbLwWGev98I/AAAAAAAAAE8/HKRYOEvvo6w/s72-c/DSC00735.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-2996371840450786485</id><published>2011-04-23T07:50:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T20:27:36.932-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='palabras antes del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prólogo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Colautti Sergio Gustavo'/><title type='text'>Palabras antes del humo - Sergio Colautti</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-25lEvs3LbcY/TbLmd_w0VRI/AAAAAAAAAE4/6HfE0FLbYik/s1600/la+ciudad+despues+del+humo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="154" i8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-25lEvs3LbcY/TbLmd_w0VRI/AAAAAAAAAE4/6HfE0FLbYik/s320/la+ciudad+despues+del+humo.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tan inquietante como necesaria en la experiencia literaria argentina de estos años, la novela de Mario Capasso se deja interrogar por su naturaleza: ¿qué es? ¿Una profética humorada? ¿Una ácida mirada sobre el sitio del hombre en la hipermodernidad? ¿Una ironía lacerante que instala al lenguaje como única y provisoria posibilidad de ser en la intemperie? Tal vez las tres cosas y más: el despliegue narrativo se abre a la pluralidad de la recepción pero no deja pasar, en ninguna lectura, el estruendoso patetismo de un relato que objetiva el dolor, que naturaliza la tragedia y nos deja solos, perplejos, ante la desnudez de la indolencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lenguaje, verdadero centro gravitacional del texto, abandona su descripción plana para diseminarse en otros lenguajes: descubre y redescubre paisajes y situaciones, insinúa perfiles no advertidos por la mirada convencional, construye escenarios que el realismo no suele desafiar; se deja atravesar, además, por la experiencia total del idioma: el fraseo del tango, del rock, de la costumbre callejera, de la invención literaria o artística, de la memoria histórica o política, en fin, de la cultura en todos los pliegues posibles. Así, Capasso logra un doble movimiento sorprendente y eficaz: focaliza lo verosímil para hacerlo narración, para contarlo desde su humor incisivo y su irónica indagación del vínculo entre la Ciudad y sus hombres, y a la vez recupera a cada paso las esquirlas, los retazos y los bordes de la memoria cultural. Desde ahí escribe Capasso, que, como ha escrito Federico Jeanmaire, «se siente cómodo en ese lugar tan incómodo, en los márgenes, en los límites de la escritura misma». Un cruce de textos en el que nace su texto: un humo convertido en lenguaje y un lenguaje que, desesperado, convoca a todos los intertextos que le dieron sentido durante siglos y que parecen acabar con ese último hablante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una inminencia del silencio late en cada frase del narrador, por eso la desmesura de sus párrafos generosos y la ebullición de subordinadas, que contrastan con el laconismo cerrado de sus frases conclusivas: una respiración que teme dejar de ser, una voz que presiente su afonía… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En un pasaje, el narrador desea ser gorrión y decir la palabra «nido» y «sugerir que estoy queriendo significar otra cosa, o que el nido esconde un secreto cuya revelación es imposible»; esa relación entre las palabras y las cosas viene a decir lo que el espacio literario es en la narrativa capassiana: un humo que deja ver mejor, un espacio extraño y a la vez cotidiano, donde se vislumbra, no sin escamoteos, el latido más real del hombre urbano que sobrevive, como puede, a sí mismo y a sus propios días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tal vez el humo sea el borramiento de lo real, el desdibujamiento de todo lo visible, el espejo esperpéntico que nos permite ver diferente para ver más; la escritura no sólo describe la Ciudad después del humo, también la inventa, pero para comprenderla mejor, para indagar sus formas ocultas, sus recovecos, para saber de su invisibilidad. El pasaje que reúne a Sartre y Camus no es casual y opera del mismo modo en que cada registro de la novela decide significar; peste y angustia, en este caso, resemantizados para hablar del humo invasor y sus efectos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Ciudad después del humo parece escrita desde un territorio que cobija sin colisiones lo culto y lo popular, un sitio de cruce entre lo universal y lo local: una pesadilla de Kafka escrita en el tono melancólico de Cátulo Castillo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El final del relato, expandiendo esa pesadilla, esa herida absurda, esconde una de sus zonas más brillantes: un bombero ensaya una explicación del incendio inscripta en el itinerario bíblico; el discurso se inserta con admirable eficacia en la construcción literaria, pero, además, se abre a su sentido existencial, siempre presente en el texto pero, en el aliento último de la escritura, más decisivo para decir la conmovedora desolación del hombre frente al cosmos en llamas, tan indiferente a su destino, ahora que se ha quedado sin Ciudad, sin perro y sin palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-2996371840450786485?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/2996371840450786485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/palabras-antes-del-humo-sergio-colautti.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2996371840450786485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2996371840450786485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/palabras-antes-del-humo-sergio-colautti.html' title='Palabras antes del humo - Sergio Colautti'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-25lEvs3LbcY/TbLmd_w0VRI/AAAAAAAAAE4/6HfE0FLbYik/s72-c/la+ciudad+despues+del+humo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-5085214741931177320</id><published>2011-04-17T13:29:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T19:58:21.796-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>La Ciudad después del humo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-16xLmFn2ihI/TatM3o1eaeI/AAAAAAAAAEo/vC4aagrHWmM/s1600/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" r6="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-16xLmFn2ihI/TatM3o1eaeI/AAAAAAAAAEo/vC4aagrHWmM/s320/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg" width="216" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante el auge de esa temporada ahumada, que careció de semejanzas y muchedumbres, caracterizada entre otras curiosidades por una decadencia dispar, sin un acuerdo previo al que aferrarnos, asumiendo la actitud que se nos antojaba en el lugar menos indicado, todos nos doblamos en menor o en mayor medida y tosimos como bestias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las toses impusieron su lenguaje, un lenguaje sin límites ni costumbres, con los antecedentes por el piso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una tos no significaba lo mismo que otra tos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La longitud de las expectoraciones quería significarnos algo que apenas imaginábamos o jugábamos a ignorar o poníamos bajo sospecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En lo que respecta a la anchura de algunas partes del invasor, se generaron varias quejas, en especial desde el bando receptor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todo se oscureció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Muchas fotos se velaron o fueron apartadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los días y los lugares se enrarecieron de una manera extraña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Determinadas palabras comenzaron a designar objetos inexistentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y ni hablar de nosotros, los ciudadanos de a pie juntillas, que andábamos de acá para allá perdidos en la noche, como exilados en la neblina. Así, totalmente deshermanados, conformábamos una manga de parias ojerosos sin otro destino que la baldosa siguiente y el siguiente bache, según murmuraban algunos, los que más erraban o los que fallaban al dar los pasos y tardaban en volver a la superficie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A lo sumo, si las circunstancias se presentaban favorables, íbamos por ahí tragándonos las bocanadas y simulábamos ser simples transeúntes sin preocupaciones y nos mirábamos o creíamos mirarnos sin reconocernos, inmersos en la levedad que la humareda nos producía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo dicho. Vagábamos como parias condimentados con grumos de tamaños diferentes y sin ninguna suspicacia admitíamos, en especial en los pasajes sin salida o en las estaciones de subte en las que apenas se podía respirar y costaba un sofocón el bajarse o el subirse, que de seguir así de ahumados por el transcurso de la vida pública, se nos caería el pelo a montones y a los pocos metros agregábamos que, si queríamos conservar la cabellera con o sin motivo, bien pronto debíamos cambiar de loción para después de la afeitada o de crema depilatoria para antes de la pasadita letal para los pelitos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;em&gt;Fragmento&amp;nbsp;del Capítulo 1: Algo revuelve el avispero de la novela "La ciudad después del humo" de reciente aparición&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-5085214741931177320?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/5085214741931177320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/la-ciudad-despues-del-humo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5085214741931177320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5085214741931177320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/04/la-ciudad-despues-del-humo.html' title='La Ciudad después del humo'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-16xLmFn2ihI/TatM3o1eaeI/AAAAAAAAAEo/vC4aagrHWmM/s72-c/la+ciudad+despues+del+humo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-5508736440404704276</id><published>2011-02-07T13:32:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T13:34:02.991-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ensayos breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Jorge Luis Borges: El libro infinito</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En una de las conferencias del año 1978 en la Universidad de Belgrano, Jorge Luis Borges, hablando sobre el libro, señala:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Un libro tiene que ir más allá de la intención de su autor. La intención del autor es una pobre cosa humana, falible, pero en el libro tiene que haber más”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Borges coloca entonces al libro en el lugar del asombro metafísico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La narrativa de Borges despierta justamente un asombro permanente por la elección de las palabras para transmitir los temas que el autor considera como fundamentales y a los que vuelve una y otra vez, ya sea a través de sus poemas, cuentos o ensayos. Cada palabra en los textos de Borges parece ser la precisa, la única e imprescindible para tratar esos temas y dejarnos un sabor agridulce al hacernos comprender que cada una de esas palabras abren, a su vez, una serie de caminos posibles que se bifurcan a cada paso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En este trabajo se esbozarán algunos de los temas borgeanos y los elementos de los que se sirvió el autor para darnos a conocer su filosofía personal y su vasto mundo interior para resultar en una obra que hoy es reconocida y estudiada en el mundo entero por los más diversos especialistas y que está llegando, así parece, al corazón y al intelecto de los argentinos a doce años de la muerte física en Ginebra. La idea es que este modesto análisis sirva de guía introductoria a los que quieran incursionar en el universo borgeano, con todo lo que contiene de maravilloso y fantástico pero también de verdad reveladora aunque en constante evolución.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Además, se tratará de mostrar en pocas líneas y con las limitaciones del caso, que los elementos y los temas de Borges tienden a cerrar en la idea de que hay un solo y único libro universal que se escribe desde siempre y para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Borges parte de la premisa de que la realidad es un caos. Por eso elige el cuento como género narrativo excluyente, ya que este género, como ningún otro, requiere la coexistencia de un orden y una trama perfectos, carente de detalles innecesarios. La ausencia de rasgos locales y la imprecisión en el tiempo son características de sus cuentos así como una sutil e inconfundible estilización de las distintas voces narrativas de las que se vale el autor. La estructura en abismo parece encerrar un cuento dentro de otro, como un juego de cajas chinas. Podemos decir que son cuentos al infinito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los relatos poseen una característica de laberinto y circularidad donde una pequeña cuota de azar influye en lo ya determinado, en lo fatal del orden establecido por un caos en el origen y en el destino de los seres y las cosas. Digamos de paso que las cosas tienen vida en el universo borgeano, ejemplo de ello es el puñal que aparece en varios de sus cuentos de orilleros; en contra de la mentalidad usual que coloca el poder en la empuñadura, Borges lo traslada a la hoja que así se adueña del destino de los hombres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cada elemento es reflejo de uno anterior y se refleja a su vez en otro. Así infinitamente en un juego de espejos donde el soñador y lo soñado se confunden. El relato “Las ruinas circulares” es paradigmático ejemplo de esto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La perplejidad se instala de inmediato en el lector que saborea la duda de enfrentarse a personajes reales o entes de ficción. Esta duda primera se bifurca luego en otras, tal vez las más importantes y cruciales a los que cualquier ser humano se enfrenta:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;1- ¿Quién es el otro?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2- ¿Quién soy yo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Resumiendo, valiéndose de lo cíclico y circular; tomando como elementos los espejos y lo interminable de los reflejos que en ellos tienen lugar; los laberintos; la metatextualidad; la interacción del soñador y lo soñado; el paralelismo y la simetría de los hechos y lo insustancial del mundo se desencadena en la visión filosófico-poética del autor que propone a la vida como un juego de ajedrez en el que todo parece estar predeterminado salvo una pequeña cuota de azar que hace que en la trama del mundo hasta los acontecimientos más terribles alcancen un sentido. El idealismo absoluto recorre los textos de Borges. “Más bien que escribir, Borges indica un relato: no sólo aquel que él podría escribir, sino aquel que otros podrían haber escrito”. (Pierre Macherey, Borges y el relato ficticio). Es que Borges es un gran lector que, tamizadas por su genio, nos devuelve las lecturas que ha tenido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los temas fundamentales en Borges son:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El caos y el cosmos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El infinito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El destino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Borges aborda estos temas con los elementos mencionados, siempre. Lo hace en lo que podríamos denominar las tres vertientes fundamentales de su narrativa: lo fantástico, lo policial, lo orillero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con las diversas formas de intertextualidad utilizadas, ya se trate de la inserción en la trama de citas verdaderas o falsas o la remisión a libros imaginarios o reales, Borges nos da en varios de sus relatos la impresión de contarnos un cuento donde nos señala a su vez cómo se escribe un cuento. La intertextualidad en Borges sirve además para justificar un relato y hacernos ver que la historia de la literatura universal no avanza en forma cronológica o lineal sino que se repliega sobre sí misma y se convierte en un tejido donde los precursores se convierten en discípulos. El plagio se transforma en re-escritura adaptada a un nuevo contexto histórico y social. Así el lector o receptor productivo transforma la obra en otra de su autoría, indefinidamente, ya que se destruye el mito de la propiedad exclusiva de un texto. Priva en Borges la invención, la imaginación, el sueño creador del escritor entendido esencialmente como lector. Ejemplo de ello es la biblioteca infinita de Tlon en donde todo es anónimo, en donde los personajes se leen a sí mismos y nosotros, lectores, somos también personajes porque alguien nos lee. Lo real es cuestionado. En conclusión: no hay autor ni texto original. Se establece una ley de recurrencia infinita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Maurice Jean Lefebve, en su ensayo “Quién escribió a Borges”, señala:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Al condensar en una delgada superficie de textos una multiplicidad infinita de hechos, sugestiones y sentidos, al continuar las enumeraciones con gusto de eternidad, al hacer también (como los espejos que se miran) que cada relato sea capaz de producir su propio reflejo, el autor abre la mente a un vértigo y a una magia problemática e inexpugnable que es propiamente lo que se llama literatura”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el relato “Borges y yo”, el autor postula la existencia de dos Borges, el “real” y el “literario” y en el final nos angustia al declarar no saber cuál de los dos escribe esa página. Asimismo, nosotros, los lectores de Borges, no somos los mismos cada vez que lo leemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los cuentos de Borges parecen largos y por el contrario, en general, son breves. Es que se emparentan con el sueño de los que solemos recordar una parte a pesar de que intuimos que en realidad hay mucho más que se nos escapa de la memoria. Percibimos que detrás de lo dicho hay una inmensidad que se esconde y que amenaza colarse por los intersticios que cada lector pueda a su vez dejar filtrar en ese juego constante y superador.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la misma conferencia que citábamos al principio nos dice Borges: “Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la connotación de las palabras es otra. Además, los libros están cargados de pasado”. Esto nos parece una definición inquietante y movilizadora. Reescribiendo a Heráclito, a quien Borges solía citar, podemos decir: “Nadie lee dos veces el mismo libro”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Que otros se jacten de las páginas que escribieron; yo estoy orgulloso de las que he leído”, declara Borges en una sentencia magistral. Hemos visto o leído muchos reportajes en los cuales Borges nos deja, con su ironía y fino humor, la pelota picando, como se suele decir. Así, en sus ficciones, sucede de la misma manera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lector, el silencioso pero inquieto y activo lector, tiene para sí la última palabra. Esto ocurre en general con gran parte de la narrativa actual. Sin embargo en Borges la cuestión es central por la particularidad de su intensidad, de la exageración, por la excesiva utilización de los atributos habituales de la literatura y del lugar que ocupan en lo profundo del texto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Al principio la literatura borgeana puede parecer un alarde de erudición, una cosa incomprensible para el no iniciado; luego, abandonando el individualismo que cada lector lleva consigo, se vislumbra un cosmos pleno de magia, tal cual sucede con los sueños donde a pesar de que parecen confusos son a la vez perfectos en su libertad y nos trasladan a una dimensión más allá del tiempo y del espacio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los cuentos de Jorge Luis Borges quedan flotando en la mente y el corazón del lector para que los llene de sentido, los nutra con sus vivencias anteriores, con su sensibilidad e imaginación, pero partiendo de un todo (la trama perfecta) y retornando, luego de seguir las reglas del juego, a mantenerlo siempre igual a sí mismo para los lectores de los tiempos futuros que a su vez volverán a participar de la alegría asombrosa de seguir escribiendo (soñando) el libro infinito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Bibliografía consultada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;BORGES Y LOS ESPEJOS FUGITIVOS. BORGES Y PIGLIA, LECTORES DE LA DISPERSIÓN. Sergio Gustavo Colautti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;J.L. BORGES. Autores varios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;REALIDAD Y FANTASMAS EN EL RELATO BORGEANO. Elsa Repetto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-5508736440404704276?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/5508736440404704276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/02/jorge-luis-borges-el-libro-infinito.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5508736440404704276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5508736440404704276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2011/02/jorge-luis-borges-el-libro-infinito.html' title='Jorge Luis Borges: El libro infinito'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-5693471658116449025</id><published>2010-12-02T06:25:00.000-08:00</published><updated>2010-12-02T06:25:21.807-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>fines de octubre, más o menos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En esta época ya se empieza a escuchar la frase, cómo se pasó el año, se fue volando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entonces imagino que nuestro tiempo es un pájaro que nunca se detiene, que vuela siempre hacia el futuro, a veces más rápido y otras veces más lento. El viento, pienso, es su amor imposible, que por momentos lo impulsa y por momentos lo frena. Imagino también que el pájaro no conoce su destino, y que en cualquier momento se encontrará con una ventana cerrada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-5693471658116449025?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/5693471658116449025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/12/fines-de-octubre-mas-o-menos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5693471658116449025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5693471658116449025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/12/fines-de-octubre-mas-o-menos.html' title='fines de octubre, más o menos'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-6371666265650562906</id><published>2010-11-24T07:32:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T14:21:06.432-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el lugar de los dos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía'/><title type='text'>El lugar de los dos</title><content type='html'>&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/EnWyWD3cz6M?fs=1&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;color1=0x3a3a3a&amp;amp;color2=0x999999"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/EnWyWD3cz6M?fs=1&amp;amp;hl=en_US&amp;amp;color1=0x3a3a3a&amp;amp;color2=0x999999" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este texto aparece publicado en el libro BLA (micros cruzagramísticos - Vol.II)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-6371666265650562906?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/6371666265650562906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/el-lugar-de-los-dos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/6371666265650562906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/6371666265650562906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/el-lugar-de-los-dos.html' title='El lugar de los dos'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-2944210128799310932</id><published>2010-11-16T06:32:00.000-08:00</published><updated>2010-11-16T06:32:11.574-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='en la vereda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><title type='text'>En la vereda</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Casi al final de esa tarde de verano, un rato después que el dolor de cintura se acentuara, el viejo puteó por lo bajo y echó una mirada a las nubes que, recortadas contra el horizonte, ni amenazaban ni dejaban de amenazar. Luego, mientras parecía buscar alguna referencia acerca del lugar en que se encontraba, se pasó un pañuelo por la frente, se levantó de la silla, juntó sus cosas de matear y entró en la casa. Caminó con el cuerpo inclinado hacia adelante, alguna dificultad en la respiración y un cansancio que se le antojaba definitivo. Arrastraba la silla de mimbre con una mano, mientras la otra apretaba el termo y el mate contra el pecho. El pasillo se le antojó largo, ya sin gritos ni corridas ni ladridos, pensó medio a los tumbos mientras lo transitaba. Apenas si quedaban las paredes y sus telarañas, un par de macetas con algo de tierra y una canilla ahí en el medio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tal vez vaya a llover nomás, se dijo al cerrar la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya estaba adentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El viejo había soportado con tranquilidad las miradas de los vecinos ocultos tras las ventanas, como siempre, observándolo. Un rato antes, mientras mateaba en la vereda, recordó la época en que la situación comenzó a complicarse y cómo, a pesar de todo, decidió seguir adelante con su costumbre. Tiempo después se enteró, porque alguien se animó a contarle, que en el barrio corrían rumores sobre su proceder. Él sonreía por dentro y continuaba la rutina de pasar sus tardecitas en la vereda, con medio cigarrillo al final, aunque tosiera y sintiera a los pulmones salírseles, qué carajo me importa, rezongaba cuando podía dejar de toser. Trataba, eso sí, mientras los minutos y las horas transcurrían ahí afuera, de no tener muy a la vista la radio en la que, si bien con interferencias e intervalos de silencio, aún lograba escuchar a veces unos buenos tangos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esa tarde, ya dentro de la casa, se acordó de cuando, todavía pibe, los padres lo llevaron a vivir allí, en ese barrio que él se empecinaba en seguir llamando Villa Martelli. Un barrio que, a pesar de los sucesos acaecidos en el país y en el mundo, parecía conservar cierto aire de otros tiempos, aunque cada vez se parecía más y más a los otros, concluyó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De pronto una imagen se le cruzó y le trajo a la memoria un cumpleaños, no estaba muy seguro, el de los doce quizá. Sí, los doce. Podía ser. Esa vez los padres, después de ahorrar peso tras peso, habían logrado comprarle la bicicleta. No era nueva como él deseaba, pero sí realmente muy azul, el azul de sus sueños de entonces. Los chicos de ahora no tienen tanta suerte, las calles de hoy deben extrañar las bicicletas y los saltos y las risas y tantas otras cosas, pensó mientras se servía un poco de agua fresca, por suerte le quedaba un poco y decidió terminarla. Luego, al apoyar el vaso en la mesada, observó el polvo acumulado sobre el televisor, pero no lo prendió en esa ocasión tampoco, total, se dijo, sólo transmiten los mensajes que ellos quieren, siempre los mismos, una y otra vez, como si hicieran falta para seguir ocultando lo que pasa. Encima no soportaba esa música que transmitían cuando las palabras cesaban. Además, quizá después de todo el aparato ya ni funcionara. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Más o menos durante el horario fijado, cenó lo que le correspondía por ser sábado y luego, en el baño, orinó con algún dolor, se arregló un poco la ropa y el pelo y se dispuso para salir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Unas cinco cuadras lo separaban del lugar en el que cumplía funciones de sereno o algo así. Esa noche había salido algo más temprano y, al cruzar como siempre la plaza, decidió sentarse un rato. Eligió uno de los pocos bancos en condiciones y contempló, a través de las sombras, los yuyales que habían ido ocupando el lugar. El sitio de los juegos para los chicos convertido, en qué, en qué se ha convertido este lugar, se preguntó el viejo a lo mejor con cierta nostalgia. Intentó después imaginar un día de sol y gente paseando por allí. Lo consiguió con esfuerzo, pero bien pronto la imagen desapareció de su mente. Algo disgustado con él mismo, con su ya pobre cabeza que no iba ni para atrás ni para adelante, como solía decir de tanto en tanto, retomó su camino. Llegó sin novedad y así se lo hizo saber al que lo esperaba, otro viejo como él, al que debía reemplazar y que nunca le había caído del todo bien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando lo llevaron por primera vez a aquel sitio, recordó, ellos le dijeron que se trataba de un depósito muy importante y que debía cuidarlo. Él no preguntó nada, para qué, sabía que no le contestarían o, a lo sumo, le hubieran mentido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sus noches empezaron a transcurrir en un cuarto pequeño y gris, sin ventanas, con unas fotos en las paredes que evitaba mirar. También había allí adentro un olor al que nunca logró acostumbrarse. El mobiliario consistía en una silla no muy deteriorada y en el suelo un teléfono que sonaba muy de vez en cuando, aunque al atender nadie respondía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nunca dormía mucho, pero esa noche no durmió nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo reemplazaron a la hora correspondiente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Volvía a su casa, ya de madrugada, y ya casi llegaba cuando de pronto se cruzó con un tipo y en la esquina siguiente tuvo un presentimiento y luego, al percibir desde el pasillo el olor, el presentimiento se convirtió en certeza y, vinieron, pensó con fatiga, vinieron al fin, yo sabía o al menos me lo imaginaba, murmuró. Y al entrar en la cocina hubo mucho más que el olor. Una taza sucia volcada sobre la mesada, el peine junto a la taza, los frascos abiertos de unas pastillas que él tomaba, las pastillas por todos lados, el televisor encendido, la radio en un rincón alejado, las pilas a un costado. Y en el piso, en medio de un charco de agua, vio la yerba derramada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todavía molesto por esos mensajes que le habían dejado, tanto que no había podido dejar de insultarlos aunque la respiración se le complicaba, lo sobresaltó el sonido del teléfono y dudó en atender, hacía mucho que no sonaba, ni siquiera creía que funcionara, pero cuando al fin atendió se tranquilizó enseguida, al reconocer la voz de su gran amigo de toda la vida, devenido en cura, que le dijo que tratara de entender, que no podía seguir haciendo esas locuras, escuchame, ya no sos aquel joven de antes. Agregó que habían ido a la parroquia y que como quien no quiere la cosa le habían preguntado por él, que ya debía callar, no puedo seguir hablando, pero vos haceme caso y dejate de hacer macanas, dijo, y cortó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El día pasó lento, pesado no solamente por el calor y la humedad. La inquietud persistía más allá del clima. Tal vez por ser domingo, ya por la tarde se le ocurrió buscar el banderín de su querido club de toda la vida. Le costó encontrarlo, tanto tiempo hacía que lo había escondido en el galponcito del fondo. Pero al fin lo ubicó entre unos libros, y mientras lo agitaba dulcemente de sus labios salió como una plegaria alguno de los cantos que la hinchada solía repetir desde la tribuna, mientras saltaba, la hinchada saltaba y gritaba y cantaba, ahora parecía mentira tanta pasión en aquella época. Luego, ocultó el banderín entre sus ropas y se estuvo un rato largo sin hacer nada, ahí parado, con calor en el cuerpo también.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Al caer la tarde, salió a la vereda y se acomodó nomás en la silla. Miró alrededor. Cuando se sirvió el primer mate lo alzó y, haciéndolo más visible para los vecinos, brindó con una sonrisa, mientras en la radio, la clandestina, comenzaban a sonar los compases de “La última”. “Ya no puedo equivocarme, sos la última moneda que me queda por jugar,…”. Qué tangazo, murmuró el viejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ellos no tardaron mucho. Los oyó entre el silencio de las calles vacías. Después, pero no mucho después, los vio aparecer al doblar la esquina. Él siguió sentado y los miró acercarse. Detrás de los que caminaban avanzaba el vehículo. Al viejo le pareció que una niebla envolvía la escena, pero debo ser yo que ya confundo todo, no hay caso con esta pobre cabeza mía que ya no funciona, se dijo. Entonces suspiró, entornó los ojos. Ya sin tiempo para el medio cigarrillo, su boca se aferró a la bombilla y con un placer infinito, escuchó ese ruidito tan familiar, el de la última chupada, ese que avisa que llegó el final. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-2944210128799310932?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/2944210128799310932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/en-la-vereda.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2944210128799310932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/2944210128799310932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/en-la-vereda.html' title='En la vereda'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1313655574689650611</id><published>2010-11-01T18:55:00.000-07:00</published><updated>2010-11-12T05:12:43.487-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='una cierta magia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><title type='text'>Una cierta magia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;En homenaje a los cien años de mi barrio&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mirá, hagamos una cosa, mientras caminamos y nos vamos acercando, te voy dando algunos detalles, a ver si acertás. ¿Te parece bien? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si hablamos de colectivos, el 161 atraviesa el barrio de este a oeste y viceversa, de una punta a la otra, por decirlo así. Entre Mitre y Constituyentes, cada vehículo luce a la derecha del conductor un cartelito rojo que exhibe justamente la palabra que vos tenés que decir, si querés ganar este pequeño juego. Además, para seguir en el rubro del transporte público, las líneas 67 y 110 tienen sus respectivas paradas ubicadas adentro, en el corazón de la barriada. Son datos que a lo mejor te pueden ayudar a adivinar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La calle principal o al menos la que tiene más movimiento comercial, se llama Laprida. Para mí que se llama así por el tipo ése del Congreso de Tucumán, de cuando se declaró la Independencia, y me parece que algo de eso hay también dando vueltas en las esquinas, ¿sabés?, porque por ejemplo existe por ahí metido también un pasaje llamado Paso de la Patria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Algunas otras calles tienen nombres de países. A lo mejor esto es así para que nosotros, los que vivimos ahí, cada tanto, caminando y silbando quizá un tango o un rock, pensemos en la posibilidad de otros lugares, pero como al parecer somos medio querendones, no nos vamos nada, nos quedamos acá y andá a cantarle a Gardel o sino, para adelantarnos un poco en el tiempo, vamos a brillar, mi amor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ah, me parece que medio te desorienté, o quizá te desorientaste sin querer. Desorientar tal vez quiera decir algo así como perder el horizonte. Por suerte no es nuestro caso, digo, el caso de los que vivimos y respiramos el aire de este barrio que vos tenés que decirme cómo se llama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Claro que hay lugares quizá más lindos y pintorescos, o más bacanes. Eso no te lo voy a discutir, aunque este dato no te ayudará a descubrirlo. No es lo realmente importante, ¿entendés? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A ver, pará un cacho, dejame pensar cómo te explico lo esencial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Escuchame con atención.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hay una especie de misterio que roza las paredes y rebota en las ochavas e impregna la atmósfera para darle su toque diferente. Che, pará, no pongas esa cara, no es para asustarse, al contrario. Cuando digo misterio, quiero decir que aunque no lo veamos ronda en las calles del barrio un espíritu que nos trasciende, una manera de ser que se evidencia hasta en los gestos y en las palabras y en los silencios. Hay una cierta magia que flota en el ambiente, cruza las bocacalles y se mete en los interiores y una parte creo que se posa también en las azoteas. Uh, por tu cara me parece advertir que estás pensando que te compliqué la adivinanza, pero ya vas a ver que no, no es para nada difícil, es más bien sencillo. Solamente hace falta andar un rato por ahí y dejarse encantar. Luego podés suspirar y pararte, por ejemplo, en Perú y Adolfo Alsina. En alguna de las veredas, claro, que si no. Después de un rato, que no tiene por qué ser demasiado largo, elegís la cercanía de un umbral o de la sombra de un árbol. Ahí podés hacer la prueba de cerrar los ojos y dejarte recorrer por los fantasmas del pasado, que enseguida o más o menos enseguida vendrán y comenzarán a saludarte con el afecto de siempre. Y a alguno de estos amigos tal vez se le dé por comentarte acerca de los cien años de historia barrial, y cien años de esta mística de la amistad no es joda, cualquiera que haya nacido acá o haya adoptado el barrio en algún momento, te lo puede decir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mirá, mejor hagamos lo siguiente, si estás de acuerdo. Vos vení conmigo, ya vas a ver lo que es sentirse bien, saberse uno más y a la vez dueño de un tesoro incalculable. Estamos cerca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A esa plaza que ahora estás mirando, lo traía a mi pibe a jugar y cada vez que paso me acuerdo. Él ya es grande y también se acuerda y así funciona el asunto. Una especie de murmullo en los pliegues de la memoria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Ves ahí enfrente ese monolito que hace referencia a la marcha por la Reconquista? Eso quiere decir que ya casi llegamos. Cuando el semáforo nos habilite, cruzamos la avenida y listo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vení, entrá nomás, al final el nombre no importa demasiado. Lo que en verdad vale es la gente y sus sueños. ¿No te parece? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora pongo la pava en el fuego y tomamos unos mates en el patio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estás en tu casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;em&gt;Texto publicado en el libro VILLA MARTELLI…una gran historia, Ediciones AQL&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1313655574689650611?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1313655574689650611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/una-cierta-magia.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1313655574689650611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1313655574689650611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/11/una-cierta-magia.html' title='Una cierta magia'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1082460261855340214</id><published>2010-10-09T14:49:00.000-07:00</published><updated>2010-10-09T14:52:52.940-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barrios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Barrios</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De un tiempo a esta parte, muchas personas se han ido a vivir a unos barrios transformados en fortalezas o gallineros, según. Sucede que, para ingresar en el que les corresponde, los habitantes deben identificarse hasta por los poros y contar con al menos tres testigos. No vale el testimonio de la familia o de los guardianes, eso desde ya. Así que volver a su casa, para esta clase de personas, ha dejado de ser una rutina y se ha convertido, cuando se concreta, en una gran alegría, como cuando uno regresa del exilio, por ejemplo, o de pasar una temporada en una playa con mal tiempo o en una prisión de máxima seguridad, más o menos como ésa a la que quieren ingresar sus propios dueños, una celda dentro de todo bastante cómoda, llena de artefactos muy modernos, con la única contra de estar ubicada dentro del barrio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1082460261855340214?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1082460261855340214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/10/barrios.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1082460261855340214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1082460261855340214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/10/barrios.html' title='Barrios'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3878900538846776234</id><published>2010-09-28T15:29:00.000-07:00</published><updated>2010-09-28T15:29:13.381-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='un sol al sur'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa poética'/><title type='text'>un sol al sur</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-size: 10.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;porque hay un sur que no se consigue así nomás, a la vuelta de la esquina, como quien dice, hay que amasarlo mucho y ganárselo poco, ¿sabés?, pero ni siquiera es para uno, en esto no te confundas, hay que darle una mano porque está hecho del barro de los lugares que amamos, es el sur real del barro verdadero, en el que chapoteamos desde el primer rebote de la pelota de goma o el vestidito de la muñeca de plástico, sin otra fortuna ni falta que hace, y la salida es una cloaca, ¿sabés?, y en cambio existe un sol para el que quedarse, pero el sol del que te hablo no vino a brillar, más bien se nos viene encima, cada día, en todas las horas, y es bueno, muy bueno tener un papel y un lápiz y saber dibujarlo, así, como vos me estabas diciendo recién, antes que yo te interrumpiera por esta especie de falla del corazón que me saltó de golpe, y como me lo vas a decir ahora, mientras escuchamos la música, amor,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3878900538846776234?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3878900538846776234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/un-sol-al-sur.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3878900538846776234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3878900538846776234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/un-sol-al-sur.html' title='un sol al sur'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-8829173319472216655</id><published>2010-09-22T07:09:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T20:00:01.061-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Ciudad después del humo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='café literario'/><title type='text'>Mario Capasso lee en "La subasta"</title><content type='html'>Mario Capasso anticipa un fragmento de su próxima novela a publicar en "La Subasta" Café Literario coordinado por Norma Padra el 18-09-10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Cobject%20width=%22400%22%20height=%22300%22%3E%3Cparam%20name=%22allowfullscreen%22%20value=%22false%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowscriptaccess%22%20value=%22never%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22movie%22%20value=%22http://www.facebook.com/v/1357375307049%22%3E%3C/param%3E%3Cembed%20src=%22http://www.facebook.com/v/1357375307049%22%20type=%22application/x-shockwave-flash%22%20allowscriptaccess=%22never%22%20allowfullscreen=%22false%22%20width=%22400%22%20height=%22300%22%3E%3C/embed%3E%20%3C/object%3E"&gt;&lt;object height="300" width="400"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="false"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="never"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.facebook.com/v/1357375307049"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.facebook.com/v/1357375307049" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="never" allowfullscreen="false" width="400" height="300"&gt;&lt;/embed&gt; &lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-8829173319472216655?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/8829173319472216655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/mario-capasso-lee-en-la-subasta.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8829173319472216655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8829173319472216655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/mario-capasso-lee-en-la-subasta.html' title='Mario Capasso lee en &quot;La subasta&quot;'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3745618971885707930</id><published>2010-09-17T18:48:00.000-07:00</published><updated>2010-09-17T18:51:37.111-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='piedritas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Piedritas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que a veces una piedra, una piedrita cualquiera, puede encerrar un secreto terrible, cuya revelación se producirá tan sólo en caso de patearla sin darnos cuenta y si uno sigue caminando como si nada hubiera pasado. Por eso ando así por las calles, sin mirar para abajo, con la sensación de haber perdido, quizás en la esquina recién cruzada, la última oportunidad de descubrir y conocer la verdad que me estaba destinada y que quedó atrapada allí, en el interior de una piedrita cualquiera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3745618971885707930?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3745618971885707930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/piedritas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3745618971885707930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3745618971885707930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/piedritas.html' title='Piedritas'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-8847306740035403711</id><published>2010-09-08T07:33:00.000-07:00</published><updated>2010-09-08T07:33:44.373-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='piedras heridas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='contratapa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Colautti Sergio Gustavo'/><title type='text'>"Piedras heridas" (contratapa) Sergio Gustavo Colautti</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TIeeRT_J66I/AAAAAAAAACA/WfxCikF30zg/s1600/piedras+heridas.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TIeeRT_J66I/AAAAAAAAACA/WfxCikF30zg/s320/piedras+heridas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El universo capassiano: un sitio en el que conviven algunos personajes comunes con otros desmesurados, algunos invisibles con otros imperceptibles en la ciudad laberíntica. Un territorio en el que transcurren las vicisitudes del absurdo pero ocultas en el simulacro de la costumbre, el tedio y la resignación. Un aspecto, sin embargo distingue este universo y lo instala en una tradición (Arlt, Cortázar, Moyano, Aira, Hernández...): la tristeza metafísica de sus personajes, la aspiración -o desesperación- por una realidad distinta e inalcanzable, incomprensible además, que todos y cada uno de sus hombres arrastran con muecas de dolor, de espanto y, a veces, con el atajo de la risa o la ironía, que deconstruyen "los edificios" que parecían tan inquebrantables hasta convertirlos en una escritura de los escombros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-8847306740035403711?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/8847306740035403711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/piedras-heridas-contratapa-sergio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8847306740035403711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8847306740035403711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/piedras-heridas-contratapa-sergio.html' title='&quot;Piedras heridas&quot; (contratapa) Sergio Gustavo Colautti'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TIeeRT_J66I/AAAAAAAAACA/WfxCikF30zg/s72-c/piedras+heridas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-7076688031183359509</id><published>2010-09-04T05:48:00.000-07:00</published><updated>2010-09-04T05:56:00.271-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotocopia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Fotocopia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando a Vicente ya le dolían las dos piernas, escuchó la voz del hombre apostado del otro lado de la ventanilla. La pregunta lo sorprendió y apesadumbrado contestó que no, que no tenía una fotocopia, que cuando él preguntó no le habían dicho nada al respecto, que entonces dónde se podía sacar una. Y luego, que por favor lo esperara, que volvería pronto, que hágame la gauchada de no cerrar, que la cola había sido larga, muy larga, ¿sabe?.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vicente salió del edificio y dobló hacia la derecha, así le habían indicado, saliendo a la derecha, ahí nomás. Sí, tal como le había dicho el hombre, allí estaban ubicados los dos locales tan iguales que anunciaban el mismo servicio. Eligió uno y entró. No había clientes a la vista, tan sólo los dos empleados detrás del mostrador. Los miró y llegó rapidamente a la conclusión: sin dudas acá trabajan bien. Los empleados no se movieron durante un buen rato, parecían estudiarlo, medirlo, pesarlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Por favor, quédese quieto un momento. Sí, así está bien - dijo finalmente uno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hubo una luz entonces, y un ruido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Listo, ya pueden irse -dijo el otro, observándolos con satisfacción.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-7076688031183359509?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/7076688031183359509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/fotocopia.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7076688031183359509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7076688031183359509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/09/fotocopia.html' title='Fotocopia'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-7180961480255305696</id><published>2010-08-17T06:05:00.000-07:00</published><updated>2010-08-23T16:52:39.536-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Manrique Alejandro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='autores de argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nota'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Mario Capasso "el escritor del silencio" Alejandro Manrique</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Leer la literatura de Mario Capasso es fácil, hablar de ella con alguna pretensión abarcativa ya no es tan simple, y es que el hombre se las trae. Como hipótesis tentativa de trabajo trataremos de abordar la obra desde 3 diferentes niveles de profundidad: Superficie - Elementos formales - Lenguaje, (y que el diablo se apiade de nosotros). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Al mirar los libros de Capasso desde los aspectos más externos, encontramos una forma narrativa lineal de acceso amigable hasta para el lector más novel. La lectura se ve facilitada además por una dosificación generosa de humor, la ausencia de artilugios forzados (fracturas temporales, formatos circulares, alusiones a teorías o autores crípticos) y en general, su llaneza impresiona por lo despojado y ameno. En pocas palabras, Capasso no cae en el vicio de escribir "para escritores" sino más bien podríamos decir que su obra es "apta para todo público".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Ahora bien, cuando rasgamos la superficie para ingresar apenas en la estructura formal bajo la piel de letra llana, a poco andar comienza a evidenciarse una arquitectura rica y compleja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Resulta particularmente destacable la "economía de guerra" con que Capasso administra el discurso, la mesura sin amarretismo, el balance entre lo dado y contado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Tanto "El edificio" como "Piedras heridas" revelan una prolija construcción "piedra sobre piedra" conformando mecanismos narrativos en los que -como lectores- no sentimos que nada falte para hacernos una composición tempo-espacial completa, pero a su vez, el autor no se deja seducir por la tentación de grandes parrafadas ni extensas (y pesadas) descripciones. Sólo el mínimo indispensable para dotar de sentido a la narración confiriéndole liviandad, como un largo camino que recorreremos entretenidos y sin fatiga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Si ponemos atención, se torna visiblemente operativo el sembradío de contribuyentes de clima que nos sumergen -tan imperceptible como inevitablemente- en el universo del texto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Sin violencia, como llevados de la mano sin apuro, nos vemos inducidos a vivir "su" lluvia, su frío, sus percusiones sonoras, sus días de luz o sombra como si fueran nuestros, con la constancia y la serenidad de la gota de agua que horada la piedra. Hay allí un clima que nos pulsa, nos compele a involucrarnos aportando -con o sin nuestro consentimiento- nuestro cuerpo como interfase física del texto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Con sólo estos dos pilares anteriores bastaría para instar la función participativa del lector, sin embargo Capasso agrega una intencionalidad visible en la suscitación de que "hay algo allí" que está escapándosenos, y ese es el punto en que la sospecha nos empuja a completar el cuadro con datos de nuestra experiencia personal, y asociar inevitablemente con metaforizaciones de la historia nacional, social, religiosa, etc. Punto sin retorno para el lector, ya estamos dentro de la obra coparticipando en la tarea autoral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Podríamos llenar varias páginas dando cuenta de cada uno de los elementos formales utilizados en general con eficacia y cuidado, pero intentemos un abordaje apenas más profundo yéndonos a la "materia prima" pura: el idioma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Particularmente en "El edificio" Capasso muestra genio trabajando lo indecible desde el silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;La 1ª frase de la novela dice textualmente: "El edificio en el que me ocupan en algo, consta al parecer de cinco pisos los lunes" inaugurando un modus operandi que ya no abandonará la obra hasta su mismo fin. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El truco consiste en que la frase está completa, formalmente íntegra, es directa y porta sentido suficiente para ser fácilmente inteligible, pero no es necesaria ninguna sesuda elucubración para percibir nítidamente que "dice" mucho más de lo que dice. Veamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Una lectura superficial de la oración nos informa que el personaje es ocupado por alguien/es, en algo, en un edificio que -al parecer- tiene 5 pisos los lunes, y eso es todo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Allí termina el cúmulo de datos, sin embargo una vez leída resulta inevitable comenzar a preguntarse por esos "alguien/es", ese "algo" en que lo ocupan, cuántos pisos tendrá los días que no son lunes, y cuál será la razón para este fenómeno. En otras palabras, sin darnos cuenta hemos leído lo ilegible: el silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Muy pocas palabras alcanzan para introducirnos en un arduo trabajo idiomático que se verá sostenido de cabo a rabo de la obra. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Allí es donde se evidencia el manejo del genio capassiano, en ese profundo trabajo sobre el lenguaje volviéndolo contra sí mismo, explotando sus deficiencias como recurso, apuntando allí donde el idioma no tiene respuestas para obligar al lector a buscarlas por sí mismo al mejor estilo de la propuesta de Eco en "Opera aperta".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Naturalmente no acaban aquí las observaciones destacables que podrían hacerse sobre estas obras, pero no se trata de demostrar cuánto sabemos sino apenas de puntuar algunos recursos que impresionan por su fluidez y funcionalidad en el conjunto. Lo demás queda a cargo del lector que -estoy seguro- lejos de verse defraudado en sus expectativas encontrará mucho más de lo que podamos señalarle en esta breve aproximación. Habida cuenta además de que la crítica es, fue, y será una actividad parásita encabalgada sobre el lomo de la obra, al fin lo único que cuenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Como opinión de lector: El Edificio es -junto a "Misión en el Estuario", de Pablo Vecino- una de las dos novelas argentinas más logradas de la última década.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.autoresdeargentina.com/contenidos/criticascapasso2.aspx"&gt;http://www.autoresdeargentina.com/contenidos/criticascapasso2.aspx&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.autoresdeargentina.com/contenidos/criticascapasso2.aspx"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-7180961480255305696?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/7180961480255305696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/mario-capasso-el-escritor-del-silencio.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7180961480255305696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/7180961480255305696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/mario-capasso-el-escritor-del-silencio.html' title='Mario Capasso &quot;el escritor del silencio&quot; Alejandro Manrique'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4015797466965027971</id><published>2010-08-14T20:52:00.000-07:00</published><updated>2010-09-04T05:55:33.054-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='de quince'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>De quince</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;style&gt;P { MARGIN: 0px}UL { MARGIN-TOP: 5px; MARGIN-BOTTOM: 5px}OL { MARGIN-TOP: 5px; MARGIN-BOTTOM: 5px}&lt;/style&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Había conducido el auto durante un largo tiempo, el gran ruido había quedado atrás y ahora sentía sed, más que antes, mucha más. Por eso, por la insoportable sed que me angustiaba, cuando vi la puerta abierta, entré. Por eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Casi sin transición aparecí en un salón iluminado por velas, veinte o treinta, tal vez más. También mesas con manteles blancos y sillas alrededor, y cubiertos dispuestos con elegancia, y copas de formas diversas, muchas copas, y flores en las mesas. Hice este inventario con angustia, ni una botella a la vista, y de pronto observé a la pareja. ¿Dónde habían estado durante esos dos o tres minutos? ¿Dos o tres minutos? ¿Quién me lo aseguraba? El hombre y la mujer conversaban de pie, detrás de la que parecía ser la mesa principal. Yo me había detenido a unos pasos de la entrada y allí permanecí. Después de un tiempo que no podría precisar, parecieron percibir mi presencia e hicieron silencio. Entonces ambos me miraron, pero fue el hombre quien hizo una seña o lo que yo interpreté como una seña, una especie de permiso o invitación a sentarme. Había tantas sillas y yo estaba tan solo allí, y sin embargo me llevó un buen rato la elección del lugar. Miré hacia la pareja en busca de ayuda pero ya ninguno de los dos reparaba en mí, charlaban, los dos hablaban al mismo tiempo. Supuse que cualquier sitio les daría igual. Y a mí también. Ni una botella, murmuré. Me senté a una distancia de ellos que me pareció apropiada, ni muy cerca ni muy lejos, pensé que así estaría bien, no quería molestar, ya vería luego, cuando llegara la gente. Eso. ¿Y la gente? La puerta seguía abierta y no había entrado nadie. Sólo yo. Nadie.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Algo incómodo, cada vez más inquieto y sediento, intenté distraerme contemplando el salón. No era tan grande como me había parecido al principio. Había algunos cuadros en las paredes, no parecían pertenecer a un único artista, eran de los más variados estilos y me llevaron a pensar en un museo, inclusive el olor del lugar remitía a museo, a cualquier museo, olor a pasado, a tiempo transcurrido. Las cortinas eran blancas, parecían envolverlo todo y dejaban adivinar una ventana detrás de la pareja, a la que le calculé alrededor de cuarenta años, poco menos tal vez. Había también un reloj allí, tan grande como antiguo, quise fijarme en la hora pero se había detenido, el péndulo permanecía inmóvil. Como yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Quizás había llegado demasiado temprano, imposible saberlo, y sin embargo no sé por qué supuse que los otros invitados se demoraban demasiado, que ya bien podrían haber llegado, pero no lo habían hecho y yo desesperaba de sed, sentía la garganta caliente, muy caliente y ávida, y recordaba haber tomado mucho, en verdad demasiado. Antes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De pronto entraron al lugar cuatro muchachos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En fila, con gesto altivo y a la vez indiferente. Ninguno saludó. Ni a mí ni a los anfitriones, que no parecieron darse por enterados. De todas formas, sentí recobrar algo de mi optimismo. Al fin, pensé, la fiesta daría comienzo de un momento a otro, bien pronto dejaríamos de esperar. Enseguida los cuatro se dirigieron al escenario, que yo no había advertido. El más alto se colocó a la batería, de inmediato comenzó a golpearla con furor mientras los otros comenzaban a afinar los demás instrumentos. El grupo quedó enfrentado a la pareja, y yo atrapado entre ambos. En medio del estrépito ya declaradamente desatado, la pareja pareció animarse, debían gritar para entenderse aunque no daban muestras de que esa circunstancia les importara, muy por el contrario, cuando uno hablaba el otro reía a carcajadas, se iban alternando en esto, daban una imagen de gran felicidad, de desencajada felicidad, diría.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ese estado de cosas duró bastante, aunque no sé cuanto tiempo. Mi sed continuaba. Ya no sabía qué actitud adoptar, había tosido y estornudado, me había parado un par de veces o más, y había caminado, dado vueltas por el salón, y también aplaudí y grité. Creo que hasta hubiera bailado un poco, sí, hubiera bailado solo, pero ni una gota vino en mi ayuda. En algún momento pensé en irme, alejarme de allí, encontrar en alguna otra parte algo para beber, la tanta sed resultaba ya imposible de soportar, pero no quise ser descortés y di unos pasos hacia la pareja, quería al menos despedirme y agradecerles la hospitalidad, después de todo habían aceptado a un desconocido en su fiesta. En ese momento los de la banda dejaron de aporrear los instrumentos, la pareja cesó de hablar, se dieron vuelta y giraron la cabeza hacia la ventana. El silencio duró pocos segundos, y entonces se oyó la explosión, el gran ruido, otra vez el gran ruido, afuera. La actitud de los que antes hablaban y reían pasó entonces a la desolación más absoluta. El hombre y la mujer se abrazaron y quedaron en silencio, y enseguida comenzaron a sollozar. Unos minutos después, los de la banda recomenzaron con la tarea de afinar los instrumentos. La banda y la pareja parecían pertenecer a mundos diferentes. Y yo y mi sed, a otro bien distinto. Mi intención de marcharme flaqueó, sentí que mis fuerzas desfallecían, con esfuerzo volví a la silla, la misma silla de antes, creo. Miré la puerta abierta. Y los invitados que no llegaban. No llegaban. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No llegaban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todo siguió igual durante un tiempo que no logro precisar, todo igual hasta que vi entrar a una mujer. Así. De pronto apareció y se detuvo a los pocos pasos y observó durante unos minutos la escena. Minutos equiparables a una eternidad, así los viví, o así los recuerdo ahora, ahora que escribo. Al fin me puse de pie, había creído percibir un gesto en la cara de ella. La recién llegada se acercó a mí, me extendió su mano, iba a estrechársela y se la besé, sonrió y dijo que por favor me sentara. Tome asiento, por favor, así dijo. Se arregló un poco el pelo y también el vestido y siguió. Gracias por venir, dijo. No tiene nada que agradecer, contesté, nada, para mí es un honor y un placer, dije. Miró por unos instantes a alguna otra parte y de repente pareció acordarse de algo, de mí tal vez, puede ser, porque, cómo lo está pasando, preguntó, y yo le tuve que decir que bien, gracias, solamente que me estoy muriendo de sed, no, esto último no se lo dije, hubiera debido, pero no, bien, gracias, eso nada más le dije. Entonces fue que mencionó algo así como que los disculpara, pues mis padres no tienen la culpa de lo que pasó. Yo no entendí lo que quiso decir, y se lo hice saber, no entiendo lo que me quiere decir, le dije. Entonces habló del accidente, ¿usted no sabe lo que pasó?, mis padres, esos dos que usted ve allí, detrás de la mesa principal, habían alquilado este salón, pero en el lapso que medió entre la contratación del lugar y la fiesta, hubo un viaje, y en el viaje un accidente con el auto, no, mi padre no manejaba, un chofer manejaba, yo no llegué a conocerlo. Soy la única hija, iba a cumplir los quince y ellos estaban tan ilusionados, ¿comprende usted? Claro. Yo dije claro y no sé por qué lo dije y no sé si ella escuchó. Luego acotó que en ese tiempo dijeron que el chofer había bebido mucho, algo así informaron la policía y los diarios, ya no importa, ¿no es cierto que ya no importa? Cierto. Cada vez viene menos gente, hoy hasta ahora vino solamente usted y creo que ya no vendrá nadie más, ¿a usted qué le parece?, quizás por fin la de hoy sea en verdad la última fiesta de mis quince años, y me alegro por ellos, que podrán al fin descansar, lo lamento, eso sí, por los chicos de la banda, ellos quieren triunfar con la música y vienen una vez por año y, ya los ve usted, lo pasan tan bien aquí, ¿no es cierto que se los nota felices? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es verdad, mentí, se los ve tan felices. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ella entonces cerró los ojos y se estuvo un rato así, quizás recordando cosas de su vida hasta que se levantó de golpe, me va a tener que disculpar, me voy a cambiar, para bailar el vals, ¿comprende usted? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Claro, el vals. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dijo entonces que la esperara, que iba a volver, que era una promesa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ella lo prometió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No sé cuanto tiempo esperé. Por momentos sentía que alguien pasaba a mi lado y me rozaba, no sé, ideas mías. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Recién dejé de escribir y los observé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los padres de la mujer, que todavía no ha vuelto, parecen cada vez más tristes, ya no hablan. Ellos no hablan y los músicos se fueron y ya nadie ocupa el escenario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las velas titilan, parecen no consumirse, permanecen inalterables con sus llamas que alumbran de mala manera el lugar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y la sed. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi sed sigue, implacable, y la incertidumbre que me embarga le sigue los pasos. Resulta evidente que hay puntos oscuros en el relato de la mujer, pienso, datos que no cierran, situaciones increíbles, cosas muy extrañas, por cierto. Preguntas. Tantas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Preguntas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si soy el único que ha concurrido a la fiesta, por qué no me sirven algo, algo para tomar, por favor, cualquier cosa líquida y con mucho alcohol, ya a esta altura de la noche necesito mucho alcohol. ¿La noche? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y además, por qué la mujer me había rogado esperarla y ahora no regresaba a cumplir con su promesa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y la pregunta más importante, la única que tal vez vale la pena, por qué sigo yo acá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Si los de la banda se han ido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y luego el tiempo ha pasado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El reloj.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las velas y las flores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El hombre y la mujer, atrás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los miro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y ellos a veces me miran.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya no hablan ni ríen ni hacen nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Están ahí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y aquí adelante estoy yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Rodeado de cortinas blancas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Inmerso en el silencio y la sed.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La sed.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Escribiendo estas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="line-height: 200%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esperando&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4015797466965027971?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4015797466965027971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/de-quince.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4015797466965027971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' 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scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El edificio'/><title type='text'>El Edificio - Capítulo: Escaleras</title><content type='html'>&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CAGNES%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags"&gt;&lt;/smarttagtype&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:Courier;	panose-1:2 7 4 9 2 2 5 2 4 4;	mso-font-alt:"Courier New";	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:modern;	mso-font-format:other;	mso-font-pitch:fixed;	mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;}@font-face	{font-family:Tahoma;	panose-1:2 11 6 4 3 5 4 4 2 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Por cierto y comprobado y la gran flauta dulce que tienen baranda, y no sólo a los costados que sería lo de menos, las sobrevuela un tufo que envidiaría el basural más presumido.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Durante el mes de Julio no hay mayores problemas, las instrucciones recibidas nos facilitan tanto el ascenso como el descenso. Pero antes y después, transitar las escaleras de por aquí adentro es una operación compleja, algo así como la tabla del siete, digamos, o como la tabla del surf. Es que los peldaños hacen de las suyas, son como duendes traviesos, como hadas que han perdido la cabellera rubia con trenzas, la varita y el recato, se escabullen bajo las suelas de nuestros zapatitos de raso, saltan, se menean, columpian, se burlan de nos, varían de tamaño los muy inestables y juguetones, se disfrazan de pequeños peldaños para sorprendernos a cada intento de paso bien dado. Tirarse por la baranda es una opción para evitarlos, si es que uno está lo suficientemente apurado o tan enyesado que no puede caminar como la gente, como la gente que camina. Pero nadie aquí, que yo sepa, se tira por las barandas a menos que crea que el SUPER lo persigue, o que se viene la inundación, o que hay una orden dando vueltas, o que vienen los malos. Una vez, quisiera acordarme ahora de quién fue la iniciativa pero no encuentro el palo de matar, intentamos fumigarlas, y lo logramos, sí, claro, fue bastante fácil y logramos fumigarlas, pero la actitud de las escaleras, indiferentes a nuestros deseos y a las fumigaciones, no varió salvo en el hecho de que el olor en ellas se intensificó, en ellas y en nosotros y en nuestras ropas y en nuestros besos, con lo cual concluimos en que las escaleras de por aquí son rencorosas, vengativas, unas guachas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;En el edificio hay escaleras para bajar y escaleras para subir. Lo difícil tirando a improbable casi imposible, es reconocerlas a primera vista, pues a primera vista parecen muy iguales las muy parecidas, y el olor es la misma podredumbre en ambos sentidos. Pero algo las delata, sutiles diferencias alcahuetas, detalles al menudeo que sólo con el tiempo de recorrerlas a regañadientes se logran advertir sin que el esfuerzo nos haga doler los ojos ni rechinar los dientes. Es que por ellas se sube y se baja sin saber con claridad si cuando se sube se sube y cuando se baja se baja. Lo recuerdo y me resiento, ay, sí, recuerdo una vez haber subido y subido siempre para arriba, vamos, vamos, un pie y luego el otro y luego un pie, a no aflojar que vienen degollando, pata y pata, vamos que usted puede, no sea maricón, carajo, dele que te dele como un alpinista en pleno auge ascendente, como un globo rojo que se ha escapado de las garras de su niño, en franco ascenso, escalón por escalón con el viento a favor, dosificando la respiración piso sobre piso, y ahora el otro pie, pibe, el otro te digo, sin detenerme en ningún descanso para no desorientarme, rogando no verme atrapado en un embotellamiento y yo sin documentos, y así subí y subí, qué manera de subir, enfrascado como una mermelada en mi objetivo superior, suda que te suda, gotas gordas y gotas flacas, gotas agotadas, entusiasmado como un beduino novato en busca de su oasis prometido, y todo este esfuerzo puesto en ascender para arribar no arriba, otra que arriba, no, para nada, muy por el contrario, al final del ascenso llegué fatalmente y sin mayores tropiezos al subsuelo de abajo, al sótano inferior en el que, para colmo de la desdicha ajena, entré a los tumbos y sin darme cuenta para allí sí, una vez acostumbrado a la penumbra, tratando de agarrarme a una sombra, tropecé contra un desenvuelto jabón, caí profusamente, hice un batifondo bárbaro e interrumpí una sencilla y laboriosa y emotiva fiesta privada en pareja. El chabón, sin abrocharse en lo más mínimo, me gritó que por qué mierda no me fijaba adónde carajo subía, y por qué no te rajás ya mismo, ya mismo, entendés, o querés que te rompa el culo a vos también, eh, eso querés, y mientras el tipo gritaba y se sostenía el grito con la mano, a cada instante menos duro, la mujer también gritaba, presumiblemente a él pero yo qué sabía, dale boludo no le des bola dale vos seguí seguí te digo no parés justo ahora que la tengo en la puerta y si parás se me muere y me muero. Más o menos así vociferaba ella, a voz en cuello, a vos qué carajo te importan nuestras desavenencias, me dijo luego, con lo cual no supe a qué postura atenerme. De repente, el silencio es dorado. Se produjo un momento de meditación que aproveché para seguir sudando con un ímpetu bárbaro y un chivo que para qué te cuento. Por eso o no sé por qué quedamos los tres frente a frente, como en éxtasis, en una especie de letargo místico, o ella estaba de espaldas y me miraba, o yo creí que me miraba hasta que el insoportable arruinó la escena y me increpó, qué mirás vos, acaso nunca viste. La tensión del momento comenzó a crecer, un metro, dos metros. La situación se tornó pesada, un kilo, dos kilos, hasta ser prácticamente insostenible, y ahí la largamos prácticamente los tres de golpe. El ruido de la situación al caer atrajo la atención de algunos viajeros que deambulaban por las escaleras, y luego los atrajo a ellos también y comenzaron a llegar munidos de sus respectivos cuerpos. La fiesta no duró hasta muy tarde, unos pocos días duró, según pude averiguar después, una vez superada la etapa de la convalecencia. La festichola se alargó varias veces hasta que el último rezagado dijo, bueno, vamos, terminemos todos juntos, a la voz de aura. Y entonces a la voz de aura dimos las hurras y nos dimos los nombres, y nos preguntamos, che, decime, vos de qué signo sos, siempre subís a este sótano.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;No hay vueltas en el asunto, está comprobado, transitar con algún tipo de éxito las escaleras es casi una cuestión de fe, por eso hay que hacer una promesa, confesar que no la vamos a cumplir, opinar públicamente que los milagros ocurren, tirar las muletas al incinerador, prender una vela y creer que si pretendemos subir conviene agitarse antes de usar, transpirar la camiseta y resoplar, sin que la vela se apague, por supuesto. Y si queremos bajar es menester agarrarse de donde se pueda para no caer y golpearse malamente, pero en estos casos es aconsejable dejar la vela en el piso, si es en un rincón, mejor.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Felizmente, en las escaleras hay descansos, grandes, extendidos, prolongados descansos, qué sería de los moradores del edificio si no existieran. En ellos se cruzan a veces los que pretenden no bajar demasiado bajo contra los que se matan por subir bien arriba, y entonces se produce el recurrente embotellamiento. La duda que se presenta en estas ocasiones, una de las dudas, es la que consiste en determinar cuál de los dos grupos se encuentra en la escalera que le corresponde, si se va bien encaminado o si se está siendo víctima de alguna ilusión óptica del destino. En consecuencia, sin intermediarios se arma la discusión, y en la discusión se pierden cosas, la billetera, el reloj, alguna que otra medallita de la suerte, el paquete de pastillas sin empezar, el tiempo, y también se pierde el sentido de ubicación, y así resulta que con mucha fortuna o con violentos espasmos, a los dos o tres días de disputa, alguna mujer de vida airada se anima por fin a vencer su propia vergüenza y grita bien fuerte, casi con un desgarro de la garganta, con voz profunda.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;–Che, che, paren un poco la mano, manga de onanistas a la deriva. Que alguien confiese si sabe o intuye o supone en qué descanso de qué escalera de qué piso nos estamos disputando la supremacía.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Con un intento no alcanza para acallar el bullicio acompañado de desmanes, pero por el quinto o sexto ya estamos capacitados y reparamos en la que hace como diez minutos que está gritando, y ahí nomás observamos lo fuerte que está la señorita que para colmo ha gritado con la boca abierta y sigue así, y entonces a los hombres se nos para la dialéctica. Enseguida, todos, sin distinción de si uñas pintadas sí o uñas pintadas no, paramos de discutir y nos paramos, si es que estábamos sentados. Casi siempre la sinceridad o la sorpresa o la poca voluntad o todo junto u otra cosa que vaya uno a saber, nos hace contestar que no, que con todo ese quilombo que se armó entre los que querían subir y los que se iban cada vez más abajo, se perdió un tiempo preciso y precioso y no sabemos dónde precisamente nos encontramos desubicados en ese preciso momento. Entonces nos miramos y no nos reconocemos, como desorientados, viste, qué sé yo, confundidos en medio de la confusión. Ante este cuadro de situación nadie se atreve a poner un marco y se hace impostergable la erección, digo la elección de alguien que guíe nuestros pasos atascados. Y si los que tienen la sartén por el mango nos dan el O.K., comienzan las campañas electorales para elegir lo que vendrá. Es que resulta obligatorio, va a tronar el escarmiento, señores, basta de demoras inconsultas, basta de consultas demoradas, el futuro es nuestro por prepotencia de patotas, alguno debe hacerse cargo de la siempre lastimosa penosa onerosa situación heredada y prometernos alcanzar un destino de grandeza. Hay que resolver, eso sí, sin más tardanza, che, mirá la hora que es, dónde diablos nos estamos alborotando y hacia dónde cuernos nos dirigíamos cuando nos encontramos varados en este descanso de alguna escalera perdida en el edificio, con el gravoso agravante de que hemos olvidado el propósito original de nuestro paseo y nos observamos de reojo y nos escuchamos de reoreja totalmente despistados, hasta que al fin, luego de violentas discusiones internas,&amp;nbsp; al menos dos de los más discutidos, ya decididos, aprovechan la indecisión de los indecisos y deciden juntar algunas firmas con la excusa de que todo tiempo pasado fue peor y fundar ahí nomás, en medio de la hecatombe entre peldaños, con la desesperanza paseándose de lo más donosa, su propio partido político de paso por las escaleras. Y a continuación o a las dos de la tarde se elaboran plataformas de lanzamiento, y se construyen tarimas, y se pintan las paredes, y se revolean panfletos, y se hornean empanadas, y se fabrican pancartas, y se escriben cartas prometiendo pan, y se reparten migajas. Los candidatos no se agachan y exponen sus ideas con encendidas arengas, no sin antes asegurarse de que las mangueras estén al alcance de la mano, por si las chispas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Van a hablar los candidatos, ustedes se callan, nos dice el maestro de ceremonias, tan ceremonioso él. Tan amaestrado.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Discurso típico de los que quieren subir. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Hola. Hola. Suban los agudos. Listos. Ya. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;La razón y el sano juicio nos indican que debemos subir, girar por las buenas o por la fuerza hacia la derecha y subir, siempre subir. No todos por supuesto, un momentito, ustedes todavía no, sólo los más aptos y bien nacidos suben primero, y luego mandan llamar a los otros, a la inmensa mayoría que debe permanecer a la espera del futuro promisorio para los hijos de los nietos. No es prudente ni tenemos permiso para un ascenso generalizado por los pisos del edificio, el peso de una turba semejante haría temblar los cimientos del mismo, se produciría entonces una desconfianza más que justificada de los benefactores de afuera, ellos dudarían de la solidez del establecimiento y así los primeros perjudicados serían los de las posiciones inferiores, o sea ustedes. Una vez que los pocos elegidos hayamos subido y convencido a nuestros protectores de afuera que la multitud aguarda tranquila y confiada, ellos nos darán el permiso para que los que esperan puedan ajustarse a sus sillas y así seguir esperando sin sobresaltos ni saltos al vacío, cómodamente instalados y amarrados con el cinturón de seguridad y con la escafandra bien colocada. Tomemos el ejemplo del SUPER, Él está arriba, bien arriba, tan arriba que nunca lo vemos, tal vez esté tan arriba como abajo, es cierto, eso no lo sabemos con certeza ni sin certeza, pero supongamos lo más probable, ha subido y nos aguarda en el trono junto a su familia, en su propiedad, esa es la tradición. Si me eligen, cosa que descarto por el bien de ustedes, treparé por Él para contarle de vuestras vidas abnegadas y serviles y para pedirle que nos tire una soga que no apriete demasiado, que nos deje un resquicio para respirar. Entonces, gente decente y pacífica y conservadora, a la derecha y pum para arriba. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Discurso típico de los que proponen bajar.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Hola. Hola. Bajen los agudos. Listos. Ya.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Yo les propongo bajar, poner el corazón al sur y bajar, pero no en atropellada carrera, sino todos juntos tomaditos de la mano izquierda, como nenes de jardín y hasta un punto en que luego, poco a poco, sin apretujamientos estériles, el ascenso se presente como posibilidad cierta y pareja para todos. Nuestros enemigos, arribistas declarados, nos hablan con letra chica, pretenden meternos el perro entre las patas, subir ellos en soledad para convencer a los benefactores de afuera. Pero por favor, no me hagan cosquillas que se me abre la herida. Nada más equivocado. El pueblo unido jamás será convencido. Reconocemos que le debemos mucho a los benefactores, tanto les debemos que no podemos pagarles sin que ellos nos presten más y más atención, de forma que es como tratar de erotizar a un jabalí con una pulga, qué digo un jabalí, una cadena de jabalíes sin domesticar, como colocarnos una cadena alrededor del estómago y que nos anude hasta los intestinos. Por eso yo les propongo bajar, descender, profundizar, erosionar las escaleras y, una vez agrupados abajo, acampar junto al lago, hacer una fogata y guitarrear. Y después, todos en ronda negociar con la fuerza que nos dará la unión conseguida. O no negociar en absoluto, y andá que te garpe Lola, si es que los habitantes de esta parte de las escaleras deciden eso. Camaradas, nada de camas, a la izquierda está la luz de un mañana sin ayer, de un futuro con igualdad para todos. O algo por el estilo. El único camino posible es el que baja para subir y que no deja a nadie a un costado y que ya se viene, no hay forma de que alguien lo detenga. O eso. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Durante la campaña se siembra como en la campiña, los candidatos germinan como yuyos y no se cansan de sonreír y repartir abrazos y chanchullos a diestra y siniestra. Linda sin grupo es la parte de los vinos, al menos es la que yo más disfruto, sin distinción de razas, o disfrutaba, porque, hic, una vez, hic hic, pero para mí que estaba pasado, el vino, digo ¿yo? Hic. No sé, puede ser, muy bien no me acuerdo, tenía un pedo que. Y después nace el tiempo de la votación, llega y trae una urna bajo el brazo, los pechos se nos hinchan de satisfacción y con el sufragio resucita la esperanza, los muertos resultan que son unos vivos, abandonan un ratito la comodidad de sus moradas y llegan en tropel para participar cuatro o cinco veces de las elecciones, que a veces se complican porque faltan boletas en el cuarto oscuro o porque los fiscales se meten a olisquear en el cuarto oscuro o porque se carece de cuarto oscuro. Luego del escrutinio, en el que el padrón femenino se lleva la mejor parte, pues las mujeres aducen problemas hormonales que les impiden contar, cada uno de los participantes debería festejar o ponerse triste o abstenerse o no sabe, no contesta, aunque lo más probable es que con toda la emoción de los discursos y las elecciones, en medio del desbole del recuento de votos, el transeúnte común y corriente se haya corrido de su posición original y olvidado hacia dónde se dirigía al comenzar el debate, y por eso ya no sabe si festejar y bajar los brazos o ponerse acongojado y alzarlos. En todo caso, el final de la pulseada es siempre el mismo, al candidato que ha cantado victoria, ahora convertido en depositario de las renovadas ilusiones, no le tiembla el pulso y nos pide que hagamos el redoblado esfuerzo por última vez, que ahora es en serio, che, que no, que la otra vez hubo problemas porque no sé y el futuro se malogró porque la nieve se descongeló antes de lo previsto en el presupuesto, o después, o que la cosecha, o que el calor, o que la caza de cocodrilos, pero que ahora es distinto, ahora es en serio y hay que mirar hacia adelante mis valientes, que no seamos cagones, y que tratemos por enésima vez de confiar en él y los suyos, y los suyos nos alcanzan sillas reforzadas con acero reforzado para que la espera no resulte tan cansadora. Y entonces, correcta y pacíficamente ubicados, quietos, a no moverse, che, vemos como el elegido comienza a ser afectado por la clásica amnesia al estofado, se va de visita al país del nomeacuerdo, se lo ve poco y casi no habla, se rodea de un círculo redondo, nos demuestra con el ejemplo que la familia sigue siendo la célula fundamental, que la caridad bien entendida empieza por una casa grande, renueva la expresión de su cara, se desarruga, se deja los bigotes o se los afeita, se tiñe el pelo, cambia el auto por los autos, se casa o se divorcia, en fin, cambia la hoja del discurso, dice no se vayan que ya vuelvo, dejé la billetera en marcha, y desaparece de la escena, nos baja el telón. Luego, cada uno de nosotros se las arregla como puede, naufraga entre bambalinas y lo más seguro es que crea elegir subir, pero no tardará en darse cuenta que baja, siempre baja.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Cuando se produce la siguiente elección, si se produce, el candidato que había ganado la vez anterior se propone reincidir y explica con lujo de detalles qué nuevo motivo tienen ahora los habitantes atascados en las escaleras para votarlo, y al oír la explicación del por qué se fracasó, ojo, dice el fulano que quiere volver, se fracasó en apariencia, insiste, y cada oyente se queda primero extasiado, con la boca abierta en silencio, después duda, se pregunta qué hice yo, si a mí no me invitaron, y al rato no comprende muy bien el razonamiento del reincidente pero hay algo que lo seduce, no sé, la manera de hablar, la forma de moverse en el escenario, cómo se agarra al micrófono, no sé, son muchas cosas que influyen, y luego el que escucha permanece meditabundo como una estatua bajo la tormenta, y al final sufre como un bolo fecal, se siente culpable de que todo haya salido tan mal en el pasado, y agarra una piedra y se golpea dos veces con ella. Tropieza. Tropieza. Y parece mentira, pero a veces resulta que vuelve a ganar el que había ganado antes. Pero si pierde es lo mismo. En realidad, gane quien gane, ya sea en las escaleras o en los pasillos, en los baños o en los despachos, en el edificio siempre es lo mismo, siempre lo mismo cada hora de cada día de cada jornada. Siempre. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;O no tan siempre.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;CÓMO TRIUNFAR EN &lt;personname productid="LA VIDA." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="LA VIDA." w:st="on"&gt;LA VIDA.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Esta historia me la contaron durante una noche nublada, tal vez resulte un poco oscura, trataré de despejarla. Yo estaba bajando y me detuve a cambiar de idea en el tercer escalón de una escalera de las que te llevan para arriba. O habrá sido exactamente al revés, qué sé yo. Ahí me dijeron, qué hacés, atolondrado, y luego me contaron que.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Que resulta que, no se sabe ya cuánto hace, seguramente mucho tiempo atrás, uno entre tantos de los que andaban por allí, tan paupérrimo e infeliz como cualquiera, al ponerse un parche en el ojo se dio cuenta, decidió probar fortuna y, sin pensarlo demasiado, estableció su negocio justo en el lugar en que me estaban contando. El primer intento del fulano fue vender departamentos. La imposibilidad de exhibir muchos en el lugar, no impidió que lograra vender una gran cantidad y así ganó una masiva, incluyendo los impuestos, cantidad de dinero en pocas semanas, o meses, o minutos. Entonces, qué le vamos a hacer, tuvo que hacerse famoso por imposición de las mayorías, abrir cuentas de sumar y de multiplicar en otros edificios, salir desnudo en las tapas de revistas especializadas en chismes de ricos, mirar a la gente en sus caras, bañarse casi todos los días, espantar mujeres como si fueran señoras. La reputación obtenida con los departamentos no lo desanimó, se asomó al balcón con vista a la calle, arengó a las multitudes que lo aclamaban y les dijo, esto no puede seguir así, imagínense, a dónde vamos a ir a parar, y decidió probar con otros rubros. Autos de todo tipo, caballos de carrera con todo tipo de jockeys, salames de los dos tipos. De los dos tipos que lo ayudaban, no hay mayores datos, menores tampoco. Lo cierto es que este comerciante de las escaleras no podía evitar el éxito y la prosperidad consecuente, su cuenta corriente corría y corría, a galope tendido, sin detenerse en ningún pago chico. En consecuencia, el perjudicado no dormía tranquilo, o mejor insinuado, no dormía en absoluto ni en la cama, consumía pastillas de frutilla a toda hora y nada, che, nada, no puedo pegar un ojo, ni siquiera los dos. Hasta que, mientras el insomne contaba y contaba billetes, descubrió uno falso e hizo un falso movimiento y recordó que era su verdadero cumpleaños y así, de casualidad o por esas cosas de la vida o de la muerte, descubrió el filón y se cortó solo. En ese momento su negocio iba viento en popa, estaba triunfando con la venta de barcos de todo tipo, no le alcanzaban los timones para manejarlo. Decidido a jugar la última carta, tiró el mazo por la escotilla, liquidó las existencias con agua y puso el gran cartel que anunciaba lo que iba ser el rubro definitivo, TODO TIPO DE ARTÍCULOS DE REGALO, y entonces, a partir de la genial innovación, cada cliente llegaba, saludaba o no, eso según la cara del cliente que recibía la razón y luego elegía una o dos cosas, mejor deme tres, o esa cuarta cosa que tiene allá arriba, no, no, la de al lado, esa, y después agregaba muchas gracias por los todo tipo de artículos de regalo, o no agregaba nada y se llevaba los paquetes doblado pero en silencio. Con el paso de los aniversarios el negocio prosperó y logró fundirse adecuadamente. Recién entonces el afamado mercader volvió de lo más contento a su despacho y a sus quehaceres de antes.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;st1:personname productid="LA GUERRA Y" w:st="on"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;personname productid="LA GUERRA Y" w:st="on"&gt;LA  GUERRA Y&lt;/personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt; &lt;personname productid="LA PAZ." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="LA PAZ." w:st="on"&gt;LA PAZ.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Mala, muy mala fue la época de la guerra en las escaleras.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Espero que nadie me pregunte esta noche cómo comenzó, por qué, quién arrojó la primera gomita. Espero que no me lo pregunten ni con signos de interrogación, ni esta noche ni antes ni nunca. Me tentaría la tentación de ponerme colorado y contestar:&amp;nbsp; no lo sé.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;El caso es que lo sé.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Bien.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Lo sé.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Hace frío acá.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;No lo hice a propósito. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Casi nada de lo que hago lo hago a propósito.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;En realidad, yo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Quizás no fue tan decisivo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Mucho frío.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Nada.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Que.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Lo estoy pensando.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;No por nada me ofrecí para cavar trincheras.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;En fin.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Es ahora o nunca.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Nun &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Dale, maricón, contá.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Las hostilidades comenzaron cinco minutos antes. No hubo una declaración formal, que yo sepa nadie fue un jueves o un sábado a la casa de la novia para tocar el timbre, cenar usando la servilleta y los cubiertos y las copas y luego hablar con los padres y pedir la mano de la doncella. Pero la mano vino mal de entrada, la belicosidad comenzó informalmente y ya no hubo salida con permiso de los progenitores. Al principio fueron incidentes menores de 18 años, después crecieron y crecieron hasta hacerse adultos con barba y bayoneta. Se enfrentaron en el frente los de abajo contra los de arriba, aunque más se divirtieron los del medio. Claro que, diariamente o a lo sumo cada día o al final de cada jornada, al cambiar como en tiempos de paz la ubicación de los despachos, algunos de los contendientes más fanáticos pasaban a formar parte de las filas del ejército rival y eso generaba alguna que otra confusión y demoras en el intercambio de uniformes y traspaso de armamentos, planes secretos y códigos en clave. Los que planificaban las acciones a última hora, se mutilaban bien temprano a sí mismos al convertirse en víctimas de sus crueles planes de estrategas de oficina. Otro problema derivado de los cambios resultaban ser las calculadoras que habíamos colocado camufladas en los peldaños durante la noche anterior; ellas se hacían las que estamos durmiendo y nos explotaban a la mañana siguiente en nuestras propias narices sin camuflar. Perdimos así las narices y los límites y ya nadie respetaba los códigos, subíamos por las escaleras que bajaban o bajábamos por las que no bajaban. Ya ni al olor respetábamos, lo olíamos con una sonrisa que pretendía dar imagen de victoria, por si nos estaban filmando para el noticiero de la noche con birrete. Los grupos comando se comandaban ellos mismos y se lanzaban por la baranda y, como habían sido muy bien entrenados y eran muy profesionales, no se lastimaban demasiado al caer estrepitosamente al final de cada acción barranca abajo. Luego, una vez trasladados al hospital, eran muy bien atendidos por las enfermeras y a la mierda con el entrenamiento y el profesionalismo, desertaban entre las sábanas y devolvían las medallas aunque no a las enfermeras. Los que seguíamos peleando, verdaderos héroes a gran escala, usábamos los gruesos expedientes siempre en trámite como escudos contra el ataque de las siniestras, exterminadoras gomas de borrar. Los sacapuntas de última generación eran utilizados sin escrúpulos para afilar los lápices que luego se usaban sin compasión como lanzas guerreras. También, durante los intervalos les quitábamos el capuchón a las lapiceras para pincharte mejor. Al principio de las hostilidades, los cestos de la basura fueron convertidos en casco y como tales los lucíamos, pero a los veinte o veinticinco minutos se estipuló abandonarlos y tirarlos a la basura, dado lo ridículos que nos veíamos nosotros a nosotros mismos, los beligerantes encestados. Qué fragor entonces. Aviones y barcos surcaban las escaleras, hacían un ruido ensordecedor cada vez que los escuchábamos. Es que en cada ejército había expertos en conseguir unas bonitas hojas blancas y convertirlas en letales armamentos bélicos de combate. También se crearon cuerpos especiales, unos cuerpos maravillosos, minas con unas gambas y unas tetas y unos culos infernales que no consiguieron otra cosa que lo que se habían propuesto de entrada libre y gratuita, o sea, calentar al máximo la contienda. O a los contendientes. O al menos a mí. Los grupos de elite dejaron bien temprano de cenar y se ofrecieron, qué piolas, para avanzar por la retaguardia y sorprender e invadir la zona secreta de los cuerpos especiales. Ah, eso sí, es importante y me estaba olvidando, en los campos de concentración se juntaban a charlar y a discutir los más aplicados y estudiosos; estas charlas no dieron mucho resultado, ni un solo rasguño, ah, hubo sí una raspadita, pero sin mayor éxito; durante un tiempo se negó la existencia de los campos de concentración. Uf. Cuánta violencia en aquellos días. Me agarró el arrepentimiento. Ajj, y no me suelta. No tenía intención de contar esta parte de la historia del edificio pero hubiera sido un indigno cronista y además ya la conté casi toda y es tarde para salir del embrollo. De todas maneras, por suerte o por la mala puntería imperante, no fueron muchos los heridos, solamente algunos pocos resultaron con algunas contusiones más bien leves, casi idiotas. Lo que sí hubo fue una gran cantidad de cadáveres muertos, todos carentes de vida y asimétricamente diseminados en los campos de batalla. Imposible determinar cuánto tiempo duró la contienda, los almanaques de la época fueron incendiados junto con los depósitos de agua. Cuando llegó la paz nos agarró desprevenidos, tan ocupados en la tan feroz refriega que cuando la vimos parada en el umbral de la puerta, tan tranquila ella, tan sólo atinamos a decirle &lt;i&gt;hola, paz, pasá, pasá, no te quedes ahí parada, ya que llegaste por qué no venís a tomar algo o a fumar una pipa&lt;/i&gt;. Y así, colorín colorado, en medio de un inmenso charco de sangre y barro, (que algunos historiadores citan a las nueve de la noche como “el charquito”) barrimos el odio hasta colocarlo debajo de la alfombra y de esta manera terminó la guerra escalonada, sin vencedores ni triunfadores, medio al pedo, ¿no? Y eso que no conté nada sobre las dificultades y peripecias afrontadas para evacuar las zonas más íntimas, que si no. Cada tanto alguna escaramuza retroactiva nos retrotrae a ese tiempo distinto, son misterios de la nostalgia en forma de melancólicas esquirlas disparadas por las calculadoras olvidadas en las escaleras, o gomas que siguieron volando por alguna falla burocrática, o minas que no llegaron a fornicar debidamente. Lo malo de esta paz tan mala, hasta diría pésima&amp;nbsp; paz, es que no sabemos lo que diablos hacer con los expedientes siempre en trámite ni con los lápices ni con las lapiceras a las que hace rato les pusimos el capuchón con la firme o no tanto esperanza de que sea para siempre. O qué sé yo si es tan buena la calma, qué sé yo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;De los festejos mejor ni hablar, un embole.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Una vez firmada la paz, en un intermedio lúdico de la famosa, histórica reunión del Penúltimo Escalón, en medio de un viento glacial dio comienzo la guerra fría. Brrrrr. Que alguien me alcance una bufanda. No, esa no que pica. Las heladeras se pusieron en marcha al son de la fanfarria, se congelaron hasta nuevo aviso y a partir de entonces fueron objeto de espionajes, sabotajes, alcahuetajes, camuflajes, malevajes, entregajes, rápidas acciones de ring rajes. Se levantaron muros para protegerlas de la acción de los vándalos, que querían llevarse cubitos de recuerdo. Fue una época de muchos espías, me parece que alguien me está mirando. Los espías debían sacar número para acceder a los ojos de las cerraduras que, dicho sea de paso, les hacían guiños, tal vez para confundirlos. Con el paso del tiempo, a medida que las viejas heridas se iban abriendo, la guerra fría se fue recalentando hasta desaparecer por completo.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Un&amp;nbsp; personaje que no participó en la guerra escalonada y que anda cada tanto por las escaleras, es el anciano esperanzador paradójico. Suele contar su historia recostado contra una pared, con la mirada atenta a cualquiera que se acerque, en la actitud del que espera a alguien. Y dice.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;–Vine de lejos, tanto que no me acuerdo. Creo que viajé en barco, me parece que en el Gran Ilusión, aunque tal vez el del barco haya sido mi padre, o mi abuelo, o ninguno quizás, porque a lo mejor ni el barco fue. Ha pasado mucho tiempo, soy viejo ya, y he perdido muchas cosas, el vino y la piel, la memoria de algunos sucesos también, es que la vida es la gran ladrona. Lo más probable es que alguna vez llegué y me quedé y luché en el edificio, cuando no era lo que es ahora, claro que no, ninguno de ustedes conoció el edificio de aquellos buenos viejos tiempos, cuando el Carnaval era una fiesta y las olas arribaban una tras otra y traían más y más gente a participar. Entonces, lo juro por esta tristeza que me alumbra, se oían risas en los pasillos, las escaleras servían tanto para subir como para bajar, los ascensores funcionaban, créanme, y en cualquier rincón uno podía enamorarse una vez y para siempre. Había bailes con música, no como ahora, que se baila a los gritos y en silencio. Acá conocí a mi mujer, y nos amamos y tuvimos hijos, y hasta quizás fuimos felices de a ratos. Pero los hijos crecieron y se fueron ubicando en despachos desconocidos, quizás alguno se ha marchado del edificio, no lo sé, y mientras tanto nosotros nos fuimos quedando solos. Solos. Lo paradójico de todo esto es que con mi mujer soñamos por las noches que ese edificio que recordamos tan hermoso, en realidad nunca existió, que es fruto de nuestra imaginación. Y que no tuvimos hijos. Que nunca llegamos a ninguna parte y que nunca hicimos nada. Y lo peor de todo, lo más terrible y doloroso, es cuando soñamos que ya nunca podremos soñar otra cosa. Sin embargo, chicas y muchachos que me rodean y que tal vez estén escuchando, todavía queda algo por descubrir, y por eso me gustan las escaleras del edificio, porque a pesar del tiempo y de los cambios, cuando subo o bajo por ellas mantengo la esperanza de toparme con un amigo de antaño,&amp;nbsp; el que una vez decidió emprender el camino de bajada para tratar de encontrar la salida a tanta desdicha derramada, y me entusiasmo con llegar al día en que pueda comprobar si finalmente llegó a donde se había propuesto. Ustedes, los más jóvenes sobre todo, deben imitarlo y no abandonar la lucha, atreverse a usar las escaleras, no descartar jamás la esperanza de llegar a alguna parte. Vamos, che, a no aflojar.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Nos gusta escuchar una y otra vez la historia del anciano esperanzador paradójico, y seguimos su consejo aunque no muy esperanzados que digamos, mejor digamos que no. Pero es que en algo debemos mantenernos ocupados, matar el tiempo aunque sea con un rifle de aire comprimido, y comprimidos en nuestros despachos nos da la impresión de estar afuera, afuera de la vida y su tiempo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Me parece que me puse filosófico, mejor descarto el párrafo anterior. Pienso, luego decido. Sí, mejor, a ver si todavía se me da por conjeturar sobre la libertad. Justo yo. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Y bien, no sé qué le pasa al resto de la gente, pero a mí y desde chico, las escaleras me fascinan, siento que siempre algo puede pasar en ellas. Y pasa, en las escaleras del edificio pasan cosas, algunas ya las conté. Y aunque no pase nada, al menos queda la esperanza de encontrar la definitiva, la última, aquella que nos eleve.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Mientras tanto, voy a salir a recorrer un poco los pasillos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial;"&gt;Total&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%; text-align: justify; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Souvenir Lt BT&amp;quot;; font-size: 12pt; line-height: 200%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-8762096463576209398?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/8762096463576209398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/el-edificio-capitulo-escaleras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8762096463576209398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/8762096463576209398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/el-edificio-capitulo-escaleras.html' title='El Edificio - Capítulo: Escaleras'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4557353263902152224</id><published>2010-08-10T06:08:00.000-07:00</published><updated>2010-08-18T06:07:42.754-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='embragar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Embragar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;style&gt;P { MARGIN: 0px}UL { MARGIN-TOP: 5px; MARGIN-BOTTOM: 5px}OL { MARGIN-TOP: 5px; MARGIN-BOTTOM: 5px}&lt;/style&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;El buen señor, luego de rascarse la cabeza durante un rato, se dispuso a  manejar su propio auto e intentó embragar y poner primera tal como le habían  explicado, esa misma mañana, un par de amigos fugaces. En medio de la operación,  el auto comenzó a dar un montón de saltitos y, a partir de un instante medio  impreciso que no quedó registrado en ninguna parte, mientras el supuesto  conductor pensaba en una rana cualquiera y después en un canguro determinado, el  motor del vehículo comenzó a caer en una zona de silencio. Así y todo, sin su  ruido, con el horizonte subiendo y bajando, con el limpiaparabrisas puesto a  funcionar de manera misteriosa, el dúo de auto y chofer llegó a la estación de  servicio más próxima. Ya allí, una vez estacionado contra uno de los surtidores,  dos o tres testigos del arribo a los tumbos, lo sacaron de adentro, lo palmearon  de lo lindo al señor y le auguraron un sin fin de tropiezos semejantes, si es  que no se avenía a cumplir con las reglas del buen conducir, que por cierto  hasta ese momento no habían incluido, durante esa experiencia de menos de un  día, el arte de embragar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4557353263902152224?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4557353263902152224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/embragar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4557353263902152224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4557353263902152224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/embragar.html' title='Embragar'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4853190238073699829</id><published>2010-08-10T06:00:00.000-07:00</published><updated>2010-08-18T06:09:18.594-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='piedras abajo'/><title type='text'>Piedras abajo</title><content type='html'>&lt;table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" class="yiv919627679" id="yiv919627679bodyDrftID"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt; &lt;td id="yiv919627679drftMsgContent"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cae la llovizna y el hombre, que ya ni repara  en ella, apostado en la terraza, con el cuerpo levemente inclinado hacia la  derecha, apunta con su arma a uno de los que ahí abajo, en la calle, no se queda  quieto ni un momento y coloca una piedra tras otra. Si al menos se detuviera un  instante, si cualquiera de ellos se detuviera un instante, se ilusiona el hombre  del arma, que sacude la cabeza para desprenderse de las gotitas y que enseguida  se pregunta si él entonces tendría el valor o la suerte de disparar. ¿Y si  tuviera alguna de esas cosas? ¿Y si además acertara con el tiro justo y  derribara a alguno por la vía de un balazo en la frente? ¿Qué pasaría entonces?  ¿Qué harían los otros? Los otros, sí, los que no ha podido contar de tan iguales  y construyen ese empedrado bajo la llovizna que no cesa y el cielo que nunca  aclara. Confusamente reconoce no saberlo, el hombre del arma apunta y no acierta  con las respuestas, y tampoco sabe, o no lo recuerda ahora, cuándo fue que  empezó todo, y todo es este presente en el que los de "la cuadrilla", como él  llama al grupo, van colocando una piedra y luego otra y otra más y sin embargo  la construcción parece no avanzar, como si cada piedra reemplazara a una  anterior y así. Y así. Entonces el hombre en la terraza, que ha pensado todas  estas cosas, que ha dejado de apuntar, que ha colocado el arma en el piso,  apoyada contra la pared, lanza al aire un resoplido y repite el gesto de sacudir  la cabeza, trata de fijar mejor la vista, intenta concentrar su atención y  comprender los movimientos de los que están ahí abajo, en la calle, y una vez  más no lo logra, falla como ha venido fallando hasta ahora. Tiene al menos una  certeza, y eso lo tranquiliza un poco, pues los de "la cuadrilla", como él los  llama, jamás elevarán la vista para mirarlo, la experiencia de esas jornadas se  lo ha enseñado, porque ellos permanecen más bien distantes, indiferentes, lo  ignoran o quizá simulan ignorarlo, y eso que alguna vez les ha gritado, si hasta  los insultó aquella tarde de hace algunas semanas, pero ellos siguieron y siguen  reconcentrados en su trabajo diurno. Diurno sí, porque durante las noches. Las  noches ahí abajo son otra cosa, esa es la verdad, pero, se dice enseguida, mejor  no pensar ahora en lo que será la noche, y menos justo ahora que la hija ha  subido y le ha traído una taza con café o algo que debería parecerse, la hija no  debe ni siquiera sospechar lo que sucede durante las noches allí abajo. Abajo,  el insoportable abajo de las noches, cuando la oscuridad es casi total, apenas  casi, porque la luz de la luna, aun con las nubes, le permite entrever lo que  pasa en la calle y es terrible y, pero basta ya de pensar en eso, que la hija se  moja también y le está preguntando algo y él en lugar de contestar le pregunta  si ha dormido bien, y también si ha estudiado, y la hija parpadea y se encoge de  hombros y dice para qué, y agrega que mamá ha dicho que le diga matalos, decile  a tu papá que los mate, que los mate a todos, que hoy, que eso ha ordenado su  madre, y el que hoy vuelve a sonar, implacable, definitivo. Entonces el hombre  expulsa un suspiro, mira hacia las otras terrazas, y se da cuenta o acaso apenas  intuye que ya no habrá un disparo para absolverlo, que ya los otros han dejado  de vigilar y de apuntar a los de "la cuadrilla", como él los llama, o tal vez  quede todavía alguno en algún lugar que él no alcanza a observar, eso podría  ser, se esperanza, eso podría ser, se repite, y así entonces quizás podría  surgir de alguna otra parte el fogonazo salvador, el movimiento que pusiera en  juego una ficha nueva en ese tablero en el que los de abajo ponen piedras en la  calle y los de arriba vigilan y apuntan y no hacen fuego y esperan, eso si es  que a esta altura queda alguno, alguno como él, que no se va a dar por vencido,  y cuando se da vuelta y quiere decirle algo la hija se ha marchado y la llovizna  sigue, entonces agarra la taza y bebe el café, que a todo esto se ha enfriado,  cada gota se ha puesto más negra y se ha enfriado en ese invierno que parece no  irá a terminar jamás, mientras el ruido de las piedras abajo sigue. De un trago,  o dos, no más, el hombre ha bebido y ya está de nuevo apuntando, o más bien  tratando de apuntar a la cabeza de alguno que, hijo de puta, no se queda quieto  ni un instante, ni uno, y se agacha y coloca una piedra y luego otra y él  intenta tenerlo en la mira y tal vez un solo tiro bastaría. Así las horas de la  mañana pasan y pasan, como piedras.  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora es el mediodía, deduce el hombre en la terraza, abajo nada ha  cambiado pero ha subido su mujer siempre con el mismo vestido y le ha traído  algo para que coma. Es lo que hay, le ha dicho o es lo que él ha creído oír. La  mujer se ha quedado algo alejada, no se asoma para nada a la calle y permanece  algo rígida y lo mira, y cuando él mueve los labios ella abre la boca y le dice  matalos, qué esperás para matarlos, no ves acaso lo que va a pasar si vos no los  matás de una vez por todas, y cuando el hombre escucha las palabras, antes de  que las palabras se terminen, deja de apuntar y apoya el arma a su derecha,  contra la pared, y comienza a dejar que el pan se moje en su mano, el pan que le  han traído, uno sólo hoy, apenas uno y tan breve, piensa, aunque no pregunta  nada y el pan se moja en la lluvia que no cesa, y el hombre le dice a la mujer  por qué no me trajiste ropa seca, y la mujer se da media vuelta y se aleja, y ya  casi desaparece pero antes le dice te dije bien clarito que los mataras, y  escupe con violencia y dice otra vez yo te lo dije y se va. La mujer ya no está  y el hombre mira la terraza vacía y casi no la reconoce, tal vez por la bruma  que crea la llovizna y que desdibuja todas las cosas. Luego come, despacio, el  pan entra mojado en el cuerpo mojado. El cielo sigue igual y la llovizna sigue  igual. El hombre termina de masticar sin apuro ese pan que le han traído y ahora  le duelen las piernas, por momentos el dolor se le mezcla con el recuerdo del  dolor, tal vez el de hace un rato cuando aún no se había dado cuenta que las  piernas le dolían, o quizás el de hace unos años, cuando los dolores todavía no  se le mezclaban. Trata de olvidar el dolor y se asoma y allí están nomás, las  piedras, los hombres moviéndose y el paisaje de las piedras infinitas, y uno de  los hombres ahora se está secando la frente con un trapo, guarda el trapo en el  bolsillo y parece que va a mirarlo a él, pero no, se da vuelta apenas un poco y  en apariencia habla con el que está al lado, y el que está al lado sonríe,  asiente con la cabeza y no dice nada y se agacha y coloca una piedra, otra  piedra que no agrega nada.  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es noche ahora y la llovizna sigue. Las piedras están quietas. Las mujeres  han llegado y los hombres de "la cuadrilla", como él los llama, comienzan a  meterse en ellas, que van pasando de mano en mano, de cuerpo en cuerpo, una tras  otra, y las mujeres se dejan caer una tras otra. Hasta el ruido de la noche es  similar al que se escucha durante los días, un ruido seco y duro, y él que no  cede, allí arriba, en la terraza, empapado en lluvia y sudor, sin descanso  posible espera que su mujer o su hija le alcancen algo para comer y alguna ropa  seca. Mientras tanto, fuerza la vista y ni siquiera alcanza a distinguir aunque  sea una de las caras de las mujeres, al menos una de las que cada vez parecen  ser más y más, es así, no hay vuelta que darle, como si cada noche alguna se  sumara, o más de una. Pero las caras se le borronean sin remedio en el interior  de la neblina mientras él se sigue mojando ahí arriba y ya hace rato que no  apunta, no apunta y oye las risas de los hombres de abajo, que parecen esta  noche renovarse y festejar algo, como si a la fiesta hubiera llegado el último  invitado. El que permanece arriba sufre con las risas de los hombres que no  dejan de moverse y de penetrar en las mujeres y no lo miran nunca.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ha sido una noche terrible, piensa el hombre, quizás la peor que le ha  tocado presenciar, pero en algún impreciso momento advierte que por suerte ha  terminado, un leve cambio en la luz del amanecer, o tal vez la señal haya sido  el hecho de que las mujeres ya no están en la calle y están las piedras, lo que  para el de arriba es casi lo mismo, salvo por las risas y el jadear de los  hombres, porque el ruido es siempre igual, un ruido seco y duro, de piedras o de  mujeres que se van incrustando. Y entonces, aunque llueve igual que los otros  días y el cielo sigue tan oscuro como siempre y las horas han pasado tan  iguales, el hombre se da cuenta de que algo ha cambiado. La hija no ha subido, y  no hay café esa mañana y hay más viento, un viento arremolinado que lo hace  tiritar. Y pensar. Tendría que disparar, ahora, ¿qué puede pasar?, o a lo mejor  convendría esperar, ¿qué podría pasar?, con apenas un tiro la pesadilla habrá  terminado, o comenzará a terminarse, se dice, pero no dispara, no dispara y las  horas del día transcurren con los minutos cada vez más pesados, una carga por  momentos insoportable, se dice, y encima nadie le ha traído ni bebida ni comida  ni ropa seca, y que no importa, se dice el hombre en la terraza, no importan ni  el frío ni el hambre ni el cansancio, ya nada tiene la menor importancia, ni  siquiera el viento y la llovizna, se dice. Él no se va a dar por vencido, jamás,  y apenas alguno se quede quieto apuntará bien y apretará el gatillo, se dice.  Están atrapados, se dice.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;AUDIO:&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv919627679mobile_status"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span id="yiv919627679profile_status"&gt;&lt;span id="yiv919627679status_text"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #111111;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="color: #585e82;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span id="yiv919627679profile_status"&gt;&lt;span id="yiv919627679status_text"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #111111;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="color: #585e82;"&gt;&lt;a href="http://www.ivoox.com/piedras-abajo-mario-capasso-audios-mp3_rf_159793_1.html" rel="nofollow" target="_blank"&gt;http://www.ivoox.com/piedras-abajo-mario-capasso-audios-mp3_rf_159793_1.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span id="yiv919627679profile_status"&gt;&lt;span id="yiv919627679status_text"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #111111;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="font-family: TTA204BF88t00;"&gt;&lt;span style="color: #585e82;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4853190238073699829?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4853190238073699829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/piedras-abajo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4853190238073699829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4853190238073699829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/piedras-abajo.html' title='Piedras abajo'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-5745496521403257969</id><published>2010-08-09T10:49:00.000-07:00</published><updated>2010-08-09T10:49:12.778-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El edificio'/><title type='text'>El edificio - capítulo I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El edificio en el que me ocupan en algo, consta al parecer de cinco pisos los lunes. Cuando no acierto con el camino verdadero y llego, el primero que encuentro me saluda por si se larga a llover al mediodía y sólo si me confunde con un actor de la tele, será por los bigotes, digo yo, así que algún día me los dejaré crecer. Por lo general, cuando llego hace frío o calor o está templado, por eso trastabillo y finjo devolver el saludo, pero en realidad me soplo la nariz al tiempo que pienso si el ruido resultante no resulta demasiado estremecedor. Con paso firme, aunque no por eso menos tembloroso, camino por las entrañas del edificio, me dejo crecer las uñas, mastico algo del lado en que las caries no alcanzaron su apogeo, me huelo los sobacos, pongo cara de futuro desocupado y ya en mi despacho, despacho sin urgencia los asuntos más irrelevantes, que son la única clase de asuntos que llegan a mis manos, a pesar de que me las lavo todos los días, con excepción de los martes soleados, claro, obvio como el agua. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la planta baja del sexto piso funciona a veces casi nunca el quiosco "Chupate Esta Mandarina". El encargado ocupa ese puesto como recompensa a su de ningún modo desmentido y tal vez hereditario atolondramiento, y su labor deja bastante que desear. Las consecuencias que esta actitud acarrea son tan fáciles de suponer que hasta yo supongo. Al menor descuido, ante la más pequeña insinuación, la pila de mandarinas se despreocupa del equilibrio y se explaya por el piso, y uno que anda por andar justo acierta a pasar por ahí, hace como que nadie lo mira y se inclina, levanta una cualquiera y se aferra a ella con la mejor intención, y en el momento de usarla la mandarina se niega a responder, hace un ruido extraño, no cumple con lo que su envase promete, en fin, falla. Así, uno que a la mañana a duras penas abrió los ojos, y se lavó la cara con jabón dos veces, y se considera un buen tipo de los que no le hacen mal a nadie, y fue a hacer algo en el edificio porque no sabe hacer otra cosa o por lo que sea, sale a la calle a la tarde o más tarde a pesar de todo de lo más contento, radiante con la mandarina en su poder, y ese ensayo de felicidad dura hasta el momento en que la muerde y pretende chuparla, entonces y sin escalafón se convierte en un resentido social o en un amargado para toda la cosecha o en una piltrafa humana. Y después se pasa la noche pensando en quién es realmente uno, de dónde viene a estas horas, adónde va tan apurado, qué hace despierto hasta tan tarde, y lo más importante, el nudo del gordo, la pregunta del millón de respuestas, por qué la mandarina dista tanto de ser jugosa. Y con tantos interrogantes que lo interrogan no puede dormir, y mucho menos soñar, y da vueltas y vueltas en la cama, y la cama se queja, y en medio de la noche uno dice la pucha digo o lo piensa en voz baja y no lo dice, y lo único que desea es oír pronto el despertador para volver lo antes posible al edificio, pues presiente que allí no le han dado lo que le correspondía, y por momentos piensa que no tendrá tiempo para que la justicia estalle en mil pedazos y atrapar aunque sea uno en el aire, justicia al voleo que le dicen, y entonces llega temprano y se va tarde, y mientras tanto acepta hacer cualquier cosa sin importarle si le pagan poco o poco, y trata de hacer lo conveniente aunque a lo mejor no sea lo convenido, para ver si a la salida, sobre todo si es un viernes impar, tiene suerte y de casualidad al agacharse levanta la mandarina que le estaba destinada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cualquier trabajo es un misterio, ya lo dijo Carlos Marx casi al final de una apocalíptica noche de farra, mientras discutía sobre la plusvalía del último vaso de vino. Ha transcurrido una punta de años desafilados, meses de cien días, días sin días ni soles, horas por horas acumuladas sobre no sé cuántos minutos, ni hablar de los segundos en oferta, un amontonamiento de cafés, batallones de nicotina y más nicotina y alcanzame por favor otro cigarrillo que recién tiré el último y lo pisé sin querer, cantidad de resmas de papel cuadriculado o todavía sin cuadricular, miles de rollos perdidos en un mar muerto, cintas desperdiciadas al por mayor, y papeles, cuántos papeles. Durante todo ese transcurrir la empresa me ha pagado el sueldo, y no sólo a mí, somos cientos en el edificio, o miles tal vez, millones quizá, quién puede saberlo. El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, pero todavía discutimos y discutimos, nos secamos la lengua y nos mojamos el dedo y no logramos ponernos de acuerdo sobre la actividad que desarrolla la empresa, si es que desarrolla alguna. Se barajan, con naipes españoles por suerte, las más variadas hipótesis. Algunas de las más aquerenciadas son: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Reparación y reventa a precio de calumnia de asteroides diseminados a la pálida luz de la luna. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gestación entre gallos y medianoche de expediciones con el fin de profanar tumbas sin personería jurídica. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Devalúo de antecedentes por evasión impositiva en los casos de individuos con dificultades para evacuar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Almacenamiento de rosca para palier, paso fino y paso grueso, para que los chicos hagan los mandados sin protestar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desparramo y persuasión de golondrinas a fin de satisfacer la demanda en plazas y paseos ya pasados de moda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Especulación panorámica de amoríos superfluos, aceptando como pagos a cuenta los improperios más aceptados en los diccionarios menos aceptados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Administración en un dos por cuatro de orquestas de tango tan populares en la década del cuarenta, chan, chan. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay otras hipótesis, muchas más, lo acepto, pero son hipótesis demasiado hipotéticas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También nos preguntamos, aunque ya en forma más íntima, como el incansable discurrir del jugo gástrico, casi en un rinconcito perdido en medio del intestino delgado a fuerza de dietas, acaso como un susurro en aerosol apenas insinuado en el lóbulo occidental de la oreja, como si se tratara de una cuestión metafísica, ¿qué carajo hacemos en el edificio? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vaya pregunta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vaya, vaya. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Digo que vaya nomás, pregunta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay algunas mañanas, (estas cosas siempre suceden por la mañana, según los últimos análisis realizados y que demostraron que mi mujer está misteriosa aunque efectivamente embarazada) en que buscando una respuesta a la vaya pregunta dejo deslizar con sumo cuidado, por el vidrio, la mirada a través de la ventana de mi oficina, la que en ocasiones da a otro lugar diferente, la que por lo general da a la ciudad, la que con suerte da al gran río, la que seguro da lástima pues ninguna de estas cosas se alcanza a ver a simple vista, pues una niebla furiosa recubre el exterior del edificio. Tal vez la niebla nos proteja, puede ser, eso nos dijeron y supongo que sí, que si la niebla existe sus motivos tendrá, aunque no figure en los planos. Y como decía más arriba antes de extraviarme en la niebla, durante algunas mañanas, ensimismado en mí mismo, me entrego por horas dulcemente a la contemplación del infinito, que la misma palabra lo dice. Las horas pasan entonces unas persiguiendo a otras, como burbujas que flotan en el vagón de un tren, como peces en un estanque cuesta abajo, como mariposas en un prado cuesta arriba, como bolitas buscando el hoyo, como el caer de las hojas en otoño de un viejo árbol de acá a la vuelta. Como si nada. Como si nada fuera nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando miro pasar las horas, además del entretenimiento visual que la actividad representa, aprovecho el hueco que se me introduce en la mente y saco conclusiones, conclusiones inconclusas, conclusiones derivadas de mi pensamiento profundo o conclusiones a la deriva, y algunas tan brillantes que me enceguecen, otras tan oscuras que me iluminan, todas singularmente plurales. En fin, no sé. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora pongo cara de pomelo y digo que, exprimiendo al mango este momento en que nadie mira hacia aquí, (aunque por las dudas voy a simular que mastico una galletita, crunch, crunch, puaj, (justo me tocó una medio podrida) y que mejor me tomo un vaso de agua, glug, glug, agg, agg, quién le agregó cloro a esta porquería) quisiera deslizar una crítica. Nada del otro mundo, de aquí abajo nomás. Me inquieta la cuestión, me parece percibir un incipiente intento de burocracia en el edificio. No lo puedo asegurar pues para asegurarme tendría que cumplir con los trámites engorrosos correspondientes, es una sospecha raquítica y como tal la expongo. Por ejemplo, para gozar de las vacaciones es menester viajar sin la pareja habitual, en tren de jocunda soltería, o al menos en tren. Para lograr esto hay que llenar cientos de formularios con miles de espacios en blanco, espacios a completar con letra de imprenta en el caso de casi todas las vocales y algunas consonantes. Si se quiere viajar a las sierras, hay que presentar un serrucho en buen estado y completar formularios verdes. En cambio, si nos ponemos como objetivo el mar, los formularios son verdes también. Pero si dudamos indecisos entre la montaña y la casa paterna, los formularios serán inefablemente verdes, aunque ya en este caso se trata de un verde más indeciso, algo así como, como, cómo, no sé cómo. De todas formas y para no irme demasiado lejos que eso cansa y ni siquiera hice las valijas, la opinión generalizada en los cuarteles es que no conviene vacacionar fuera del edificio, no sólo porque nos entregan únicamente formularios amarillos que, como ya se sabe, no sirven para viajar a ninguna parte, sino que por el edificio andan nuestros probables amigos de aquí para allá. Y entonces para qué, si caminando por los pasillos, espiando a través de los cerrojos, deambulando por las escaleras, yendo a los baños en las horas pico, persiste la posibilidad bastante improbable de que tal vez nos encontremos con uno o dos de ellos durante las próximas maravillosas, inolvidables vacaciones adentro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Adentro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos empleados viven en el edificio, los demás solemos mencionar secretamente a este grupo como Los apóstoles tiempo completo. Son algo así como los cimientos, las columnas, las vigas, los corpiños, o más bien las grietas del lugar. Pero en realidad, no hay ninguno entre nosotros que no haya pasado unas que muchas noches en él. Lo más probable es que, en esos casos, el motivo de la permanencia nocturna haya sido la instalación de un chimento que indicaba, en su primera página amarilla, que el SUPER requería eficiencia y premura en las tareas, y por más risible que parezca el chimento, por más susodicho que se presente, le damos cabida y entra en nuestra vida. Entonces las noches pasan a ser noctámbulos momentos de febril actividad y no hay aspirina que alcance para bajar el nivel de la actividad. Las pasiones se desatan los cordones y los ambientes se pueblan de urgentes expedientes a concluir con habilidad y ligereza, y por eso se confeccionan miles, qué digo miles, por no exagerar digo miles, de minuciosos y detallados y refaccionados informes para informar a nadie en particular la incertidumbre sin igual de que todo sigue igual, o casi, tal vez un poco mayormente transpirados nosotros. Digámoslo de una vez o callemos para siempre, lo fundamental de no pegar un ojo es que cada noche de fajina nos brinda, servida en bandeja, la oportunidad de pegarla, de demostrar lo imprescindible que uno puede llegar a ser para realizar insólitos cálculos en la calculadora, a resultas de lo cual se completa con la cifra exacta la planilla más apremiante que imaginarse pudiera, planilla que luego por supuesto y en su puesto es revisada, controlada y finalmente tachada y corregida frigoríficamente por alguien no menos imprescindible que nosotros, que a su vez habíamos recibido las planillas de otros, para corregirlas y tacharlas, y así la cosa funciona como un círculo cerrado sin sorteo ni licitación, sin fisuras, un relojito, vea, hasta que cualquiera u otro más o menos despabilado, decide archivar en algún sólido cajón el asunto de que se trate, o se lo olvida nomás, o se le cae. Y allí quedan postradas las famosas urgentes urgencias, en reposo, dejándose, aguardando que en alguna otra noche de febriles tareas alguien ponga en hora el termómetro y las rescate y las saque a pasear de nuevo. Y así indefinidamente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esas noches, además de la oscuridad, suele suceder que entre las cuatro menos diez y las cinco y veinte de la madrugada, a veces antes pero no mucho o después pero no tanto, algo llega y sin anunciarse se instala en el edificio. Se trata de algo impreciso pero a la vez concreto y palpable. Al comienzo pareciera que es nomás la niebla que ingresa en esos momentos por las hendiduras, pues se convierte en una niebla honda y dura. Pero no se trata, creo yo, únicamente de la niebla. A todos los que ya medio morados moramos como moribundos esas horas, nos recorre casi al unísono una sensación cercana a lo mágico misterioso inexplicable, y entonces acontece que el latir de las paredes se apaga poco a poco, que los relojes dejan de respirar, que a las computadoras les agarra el virus del letargo, que el edificio entero simula evaporarse y desaparecer, y enseguida nos subyuga la impresión de que ya no existen ni él ni el SUPER ni nada ni nadie ni antes ni después ni arriba ni abajo, que lo urgente bien puede aguardar un par de milenios corridos, y en la atmósfera flota un sopor invencible y el espacio y el tiempo se trastocan y el proceso se acelera y ya nada es lo que había sido antaño y todos somos como una gran hermandad de solitarios corazones. O a lo mejor es tan sólo la modorra que nos vence, y adiós muchachos compañeros de mi vida, el subyugante imperio de la fiaca entra en su época cumbre y listo el ojo, pelamos las almohadas y nos ponemos a dormir el sueño de los inocentes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero hubo una vez, y no es cuento, en que no sé cómo hice y conseguí sobreponerme a ese momento de crisis con bostezos y salí sin custodia de recorrida por los pasillos, mientras el resto de la multitud había dejado de apabullarse y ponía el mayor empeño en apoliyar opíparamente. Entonces crucé el umbral y caminé solitario, con los brazos colgando a los costados mientras el sonido del chocar de mis pantuflas contra la alfombra, retumbaba y retumbaba. En esa ocasión, aparte de desvelarme, descubrí la diversidad más grande de ronquidos, parecían asomarse a la puerta de cada despacho y saludarme, alguno hasta un abrazo me dio, pero la pucha, che, somos gente grande, parece mentira, y eso que le dije que no apretara tanto, tan efusivo que me dejó viendo estrellitas arriba a la izquierda de mi cabeza, o quizás no tan arriba pero tampoco muy abajo, por ahí, o casi. Durante el paseo pude apreciar ronquidos desobedientes, pormenorizados, informales, empantanados, precavidos, lisonjeros, combinados. En algunos casos se notaba que eran por contrato y me impresionaban por ser los que cargaban con la porción más grande de angustia, más que una porción se trataba de una grande de muzzarela, pues eran ronquidos con fecha de vencimiento, una fecha que se iba a cumplir inexorablemente para los durmientes angustiados, a menos que el camión de la basura pasara antes a buscarlos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los que no vivimos en el edificio, tenemos una ventaja a crédito. Contamos en nuestro hogar dulce hogar con una réplica exacta de nuestro despacho, con todos los elementos correspondientes. Hay una repetición de la silla, hay duplicados de los estantes con los biblioratos respectivos, y hay una birome igualita a la otra, con las mismas marcas de las mordidas en el capuchón, y hay la incontrovertible computadora, en fin, hay todo lo innecesario, hay hasta copias fieles y de gran corazón de los expedientes siempre en trámite, ay si hay. Si en un momento dado, dado que no tenemos nada mejor que hacer, agarramos de casualidad o porque estamos distraídos un legajo cualquiera en el edificio, y, luego de arduos cálculos con decimales e intrincados pensamientos sin decir males, atinamos a agregarle una coma, la misma se reproduce al instante, nada de nueve meses, en la copia casera del legajo. Y si se nos derramó otra vez café sobre el escritorio o sobre una carpeta o sobre una hoja o sobre un sobre, encontraremos la mancha todavía humeante y calentita al llegar a casa. De esta manera, con el despacho a domicilio totalmente disponible, aprovechamos las noches y los fines de semana y las ranuras del tiempo para adelantar trabajo atrasado, continuamente adelantamos trabajo atrasado, pero por más que adelantemos el atraso siempre se nos adelanta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez hubo un caso trágico. Pudimos reconstruirlo paso a paso por varios motivos: por las huellas dactilares halladas por nuestros especialistas pipa en boca lupa en mano, por la declaración de varios testigos en peligro, por los sucesivos rumores que circularon desde ese momento por los pasillos del edificio y que nadie nunca nada desmintió, y porque justo unos tipos estaban filmando las escenas para un comercial a emitirse por la radio en colores, (aunque al final la película terminó pasándose exclusivamente en el cine del edificio, función trasnoche para abonados, un mediodía que parecía que iba a llover y que al final terminó lloviendo). El incidente sucedió un domingo rojo. Uno de los más fieles empleados, cuando los empleados fieles todavía existían y no se avergonzaban de su timidez, detectó la falta de un legajo en su domicilio. Lo buscó con meticulosidad y con la vista. Nada. Ni por aquí ni por allá. Subió los muebles a la terraza, luego de desalojarlos minuciosamente. Menos. Como corresponde en estos casos según las directivas del SUPER, el empleado sometió luego a toda su familia a los consabidos apremios ilegales, aunque sin resultados positivos. El legajo extraviado no era ni muy urgente ni muy importante ni muy voluminoso ni muy maduro ni muy paranoico ni muy nada, al fin y al cabo era un legajo como todos, pero al fiel empleado le resultó por algún motivo interesante. Se supone que se había encariñado con él, se lo había tomado muy a pecho, tal vez porque le traía el recuerdo de un gran amor o a lo mejor representaba los efectos tardíos de una frustración durante la lactancia, en definitiva y en cualquier caso, un simple asunto de tetas. La cuestión es que, detectada la falta y ante el obstinado silencio de su familia numerosa y amordazada, el empleado descartó la tregua, dijo basta, se acabó lo que se daba, ensayó un gesto adusto que le salió más o menos y se puso un sombrero porque usaba sombrero. Se dirigió al edificio porque se acostumbraba dirigirse al edificio, que por aquella época permanecía cerrado los domingos. Logró ingresar pidiendo permiso a un gato que justo dormía en el umbral de la entrada secreta a la que sólo los ratones y los empleados fieles tenían acceso. Una vez en su oficina, se preguntó pero a qué vine yo acá. Cuando se acordó, se dedicó a la búsqueda del expediente. Sobre su escritorio no estaba, es más, quizás por ser domingo bien podría ser que estuviera revisando un escritorio suplente. Un par de minutos después, ya algo desesperado ante la inusual posible pérdida, se sacó el sombrero y revolvió cada rincón, dio vuelta la silla que quedó patas para abajo, puso a calentar el agua para el mate, vació los ceniceros, le sacó punta a los lápices y no dejó de preocuparse hasta que le pareció verlo asomar en un estante, pero bien arriba, muy arriba, tan arriba. La pericia determinó un desgaste prematuro de la escalera. Pero claro, la pericia se realizó siete años y tres horas después del luctuoso suceso, cuando el jefe se inquietó un poco por la ausencia y comenzó a rascarse el mentón y a asombrarse pero qué raro, che, qué raro, dónde estará este tipo que cómo se llamaba. Dicho esto, terminó de tomar el café, lo probó a ver si estaba muy caliente, lo revolvió, le puso azúcar y se sirvió un café. Tiempo después el jefe reconoció que ese día todo le había salido al revés. La cuestión es que, antes o después del café, el jefe dio cuatro pasos y al entrar al lugar de la caída bajó la vista y se encontró con el esqueleto ya sin vida del ex fiel empleado, que sonreía a la cámara. Con un gesto parecido al del asco, el jefe levantó la vista, con cuidado porque estaba recién operado de una hernia, y se encontró con el sombrero un poco pasado de moda, y a un costado, sobre el fuego, el agua hirviendo que ya no serviría ni para el mate. Sin perder tiempo anotó en su agenda, "Importante. Jugar sin falta hoy al 56". En el acta de asamblea, escrita con tinta de riguroso luto negro, quedó constancia de que al muy muerto se le había practicado respiración artificial con el inflador de bicicletas azules, que por suerte funcionó al pelo, "pero el destino estaba escrito y no hubo nada que hacerle. Métase en el cajón. Archivesé." &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una constante. El edificio nos empuja, nos penetra, nos lleva, nos trae, nos sube, nos baja, nos arrastra la vida, nos inyecta, nos sucumbe, nos tradamus. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque, no sé, no soy muy bueno con las predicciones, y después de todo tal vez no sea tan triste la vida en el edificio, es que me puse extrañamente dulce y melancólico. Sentí las tantas ganas de contar estas cosas y lo hice. Y las que vendrán. Las ganas de contar, un tesoro, o unas monedas, lo único que me sobra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya salgo para allá, me voy, me retiro, pero ni salgo ni me voy ni me retiro solo, no, nunca estoy solo, ella siempre me acompaña. Siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;FLASH BACK CLANDESTINO. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cambié de idea. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suele pasar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cambia, todo cambia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decidí quedarme un rato más. Ella ya se había vestido para salir y me mira con impaciencia. Es tan esquemática que da calambre a cualquier hora. Y se viste tan mal. Casi siempre con su sombrerito pobre y el tapado marrón. No me importa, no debería importarme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decidí quedarme porque me acordé de pronto de aquel día en que pisé por primera vez las baldosas flojas del edificio y tengo miedo de olvidarme que me acordé de pronto y de que se me afloje la memoria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Veamos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No cualquiera accede al edificio, je, no es fácil la cosa, no es como agarrar una silla y sentarse a escribir una novelita. Je. No. La elección es muy estricta, plagada de vericuetos, trampas, triquiñuelas, obstáculos, zanjones. Aunque, pensándolo bien, suponiendo que es posible pensar bien, tampoco es tan difícil. Mejor me explico mejor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sucede que las normas que reglamentan el ingreso son las en verdad complicadas, casi una montaña de dificultades rejuntadas en un grueso volumen sin encuadernar titulado Normas Turras Para Complicarte El Primer Ingreso. Las normas son durísimas, imposibles de masticar, pero ocurre que al empleado que se ocupa de la selección del personal no lo seleccionó nadie, fue el primero en llegar aunque no muy temprano, y entonces ya es muy pero muy viejito y duerme poco y tose mucho al levantarse, tiembla todo todo el día y hace rato que peina canas en la comisaría en sus ratos libres. Y, por supuesto, ha olvidado las normas, ha olvidado cómo hacer correctamente su tarea, ha olvidado hasta su propia cara y confunde las cosas. Hace poco le pregunté. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Oiga, Don Selector, usted se miró al espejo la cara que tiene. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí que me acuerdo, cómo no. Espejo, Miguel Espejo, una buena chica, llena de inquietudes y lindas piernas, recién había salido de la colimba, la tomé en marzo al mediodía y le recomendé que se depilara. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya no refleja como antes, no es el mismo que supo ser cuando tallaba en piedra o en madera como el primer hombre fuerte del edificio, pero cuando me tocó a mí ingresar, ay mamita querida, Don Selector no era ni tan viejo ni tan olvidadizo ni tan accesible ni tenía ratos libres. Era astuto. Taimado. Cejijunto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella jornada inaugural es imborrable, la llevo grabada a fuego en mi memoria y cada tanto me salta una chispa. Procuraré contarla sin chamuscarme, sin llorar con lágrimas, sin que me tiemble el pulso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;oia qué me pa sa &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No consigo arrancar. La nostalgia me envuelve, quiere hacer un paquete conmigo. No me jodas, nostalgia, dale, desatame. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un poco más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Listo. Gracias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todavía no había amanecido, ni siquiera había salido el sol en la ventana de la pieza cuando mi familia me despidió en la puerta, en la puerta del baño porque hacía un fresquete bárbaro afuera y éramos muchos entonces y nadie quería perder el turno ni por un ratito. Todos agitaban pañuelos, (como si yo aún fuera un mocoso) banderines alusivos y matracas fuera de lugar. Mi viejo trató de explicarle, pero mi mamá ya me había planchado el guardapolvo y entonces, toda almidonada, mientras me revisaba las orejas y otras zonas opinables, me largó una serie de preguntas y consejos, llevás todo, nene, portate bien, eh, te pusiste perfume, vení que te peino con la raya como a mí me gusta, dónde dejaste el peine, estúpido, fijate si tenés todo en la cartuchera, el pañuelo, nene, el pañuelo, te podrías haber cortado un poco mejor esas uñas, tengo que hacerlo todo yo, no te olvides de pedir permiso y decir gracias, gracias. Al final, en una pausa de su discurso, conseguí despistarla haciendo como que me iba y agarré el saco y me lo puse y me fui. Al menos había conseguido salir a la intemperie para tener la posibilidad de resfriarme como cualquier adulto con nariz. Ya en la calle, el perro del vecino de al lado quiso mover la cola pero yo miré hacia otro lado, hacia delante. Hice fuerza y me concentré, tengo que acostumbrarme a los pantalones largos, tengo que acostumbrarme a los pantalones largos, y así pensando marché rapidito hasta la estación. Creo haber sugerido que era invierno y pude deslizarme, mal que mal, sobre la escarcha y contra el viento. Disfrutando de mi libertad recién adquirida a precio de costo por liquidación de juventud, viajé por primera vez en soledad y por segunda o quinta vez en tren. Recuerdo cómo miraba por la ventanilla, uy, sí, y cómo me miraban las ancianas paradas en el pasillo. Todavía ahora, en ocasiones me duele la nuca. Es que yo trataba de descubrir el nuevo mundo mientras el tren me llevaba y los vendedores se entusiasmaban con sus ofertas en carácter de propaganda y por única vez y sigo entregando. Ya en la estación de destino, decidí caminar. Supuse que eso me vendría bien. Estaba nervioso, muy nervioso, tenso, muy tenso, y el edificio quedaba ese día a quince metros de la estación. Veinte a lo sumo. La caminata me tranquilizó. Llegué temprano y me costó mucho atravesar la primera puerta, la falta de experiencia me jugó en contra durante un rato largo, hasta que me puse canchero y me empujaron y llevaron en andas y me metieron adentro. Cuando conseguí que me atendieran y pude decir a qué venía, alguien muy amable esbozó una sonrisa y me señaló un banco. Esperé afuera, parado pues el banco permanecía cerrado todavía. Al tiempo mi ropa comenzó a arrugarse y entonces vinieron los del Servicio, me agarraron del forro del saco y me hicieron pasar discretamente al sector de lavado y planchado. El trámite allí fue bastante rápido y espumoso y luego, con el entusiasmo bien emprolijado, regresé a esperar. El banco ya había abierto, así que entré y me acerqué o me acercaron al mostrador, allí llené un formulario y deposité mi cuerpo, me puse bastante cómodo entre la multitud que había llegado antes. Dada la inquietud que me embargaba, con el ánimo en vilo, la somnolencia vino enseguida y aproveché para dejarla venir y echarme un sueño reparador. Cuando Don Selector me mandó llamar ya había soñado muchas cosas distintas a las que solía soñar cuando soñaba cosas lindas, algunas hasta me habían hecho despertar gritando y me había sudado encima y arrugado de nuevo. Al incorporarme noté que mi estómago se manifestaba hambriento, que mi lengua se había secado, que mi espalda no conseguía enderezarse del todo, y así enfrenté la primera entrevista. Al entrar al despacho un reflector me alumbró los ojos, pero me acostumbré pronto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al finalizar la eternidad, mientras en sus manos un papel se convertía en bollo, dijo Don Selector. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No busque, silla para usted no hay. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No, si yo me lo imaginé. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ya empezó mal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Quise decir que, nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–El guarda informó que no causó problemas. Eso es positivo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Guarda, qué guarda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–El guarda del tren, jovencito, qué otro guarda conoce usted. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No, no, sí, sí, el guarda del tren, claro, sí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El bollo de papel voló hacia el tacho de basura, y salió por la ventana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Lo negativo es que el informe agrega que usted miraba mucho por la ventanilla, algunas ancianas vinieron a quejarse por ese motivo, y lo que es peor, denigrante para el edificio, usted sacó boleto de ida y vuelta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, es verdad, lo reconozco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La entrevista se vio interrumpida por un señor alto que entró al lugar con el bollo envuelto como para regalo, lo colocó en el cesto y se marchó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Otro punto en contra es que no se lo ve muy presentable, debió haberse afeitado, planchado un poco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Pero si me afeité, lo que pasa es que... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Está bien, se lo dejo pasar. Hábleme de usted, es muy importante, fundamental diría, el conocer perfectamente a las personas que pretenden acceder a este lugar. Dígame, qué expectativas tiene. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ay, qué sé yo, me agarró por sorpresa, qué lástima no tener una mamá a mano, ni siquiera un diccionario. Expectativas con x dice usted, yo..., uy, en realidad no tengo ninguna expectativa.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bien muchacho, listo, firme acá abajo donde no se lee nada. Se me afeita y mañana empieza a venir. Y báñese. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Mañana. Qué bien, la emoción me hace cosquillas, casi como que me duele. Ahora digo yo una cosa, quisiera hacerle una última pregunta que mi papá me dijo, no se vaya usted a molestar... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ya me está molestando, caballero. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Mañana entonces. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, mañana. Pero ahora, antes de irse, el bollo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ah, perdón, claro, el bollo, ya se lo alcanzo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo busqué en el canasto y se lo entregué. Don Selector se esmeró en mejorarle la calidad, lo puso en una balanza y pareció conforme, me dio una conferencia sobre el viento y su influencia en las corrientes de aire, y luego apuntó hacia el cesto durante unos minutos y más luego efectuó el lanzamiento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El papel atravesó raudo la ventana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Qué lo parió con esta ventana de mierda. Y estos bollos que ya no vienen como antes. Descuide, ya me va a salir. Qué mira, váyase. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me fui. Me costó salir, eran tantos los que entraban para adentro que semejaban un multitudinario pleonasmo. Pero yo estaba contento como un barrilete, y algo ansioso por regresar al edificio, mi edificio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No volví enseguida a mi hogar. Me sentía un hombre con todas las letras, incluida la h que acababa de descubrir, y quería que todos lo supieran. Elegí un quiosco atendido por una hermosa chica, le calculé mi edad y aún tengo la duda. Allí me compré mi primer atado de cigarrillos, y dame también unas pastillas de mentol, un peine de bolsillo, unas ballenitas, ah, casi me olvido, dame un lindo llavero, creo que nada más, ah, sí, qué cabeza la mía, hay otra cosa que necesito para esta noche, unos forros, dame por favor unos buenos forros de los más grandes que tengas, eh, qué cosa, cómo decís, sí, sí, claro, son para el colegio, está bien, azules, sí, azules están bien, ah, tenés razón, mejor llevo también un encendedor, dame cualquiera, total. Pagué con el billete que mi papá me había regalado y esperé el vuelto. Recibí unos caramelos, un montón así de caramelos de colores, qué dulce sos, pensé en decirle a la bella. Muchas gracias, le dije. Caminé hasta la esquina, esperé que el semáforo me autorizara aunque igual miré hacia ambos lados, y crucé la calle por la senda peatonal. Me senté a fumar en el pastito de una plaza, la que estaba justo enfrente. Las palomas no erraban ni un tiro y el sol tibio me acariciaba, lindo el sol mientras yo fumaba y fumaba, tosía y tosía, muy lindo el sol, muy lindo, pero yo qué sabía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa noche hubo fiesta en casa. Una fiesta inolvidable. Comimos. Quiero decir que comimos todos sentados a la mesa con mantel y hasta nos dimos el lujo de usar los cubiertos de siempre y me dejaron tomar un poco de vino con mucha soda, no vaya a ser cosa que al otro día anduviera con resaca, ¿con lo qué, papá?, quise aprender. Recuerdo que mi padre me palmeaba y decía qué lo parió con el pibe, parece mentira, si hasta ayer nomás se meaba encima, con orgullo lo decía, y con la boca llena, compartiendo migajas, y mientras tanto mis hermanitos se repartían mis juguetes y pañales. Mamá iba y venía con la sopa, y cómo lloraba, pobre, se había quemado. Fue una hermosa, inolvidable velada, es que nos habíamos atrasado con el pago de la luz, pero ahora iba a ser distinto, ya lo vas a ver, decían mis hermanitos con los ojos mirando para el lado del futuro. Seguramente debido a mi estado de ánimo gocé de una digestión muy ruidosa. Luego me acosté y no pude desvelarme ni cinco minutos, dormí muy bien, todo de corrido, como un lirón con somníferos. No me acuerdo qué soñé, me parece que ya esa noche no soñé nada. Al día siguiente, la grúa llegó puntual a levantarme y, recién duchado, afeitado y planchado, debuté en el edificio. Tenía tantos planes que, mientras desayunaba, me había hecho un plano de los planes. Al arribar me vacunaron enseguida. Pensaba que ya el trámite de ingreso había sido cumplido, así que me aboqué de lleno a mi trabajo. Cada asunto que me llegaba era despachado con diligente esmero mientras me ilusionaba con que el éxito de cada tarea me catapultaría hacia un meteórico ascenso, como que se me iba a cumplir bien pronto el sueño del pibe y los anhelos de mi vieja, de mi vieja esperanza de triunfar en la vida y así convertirme en un elemento útil, mejor pongo imprescindible. Ese cúmulo de ilusiones una tras otra sucedió hasta que, a los dos o tres minutos sin descuento, entraron a mi oficina unos señores muy amables y grandotes y, después de escupir sobre el cartel de Prohibido Escupir, me explicaron sin ahorrar saliva, con gestos ampulosos y algo desmañados, y no me dolió demasiado fuerte y casi no me quedaron secuelas visibles y no lloré nada, un poco sí, pero cuando ellos ya se habían ido casi del todo. Realmente sentí que había crecido de golpe, o a los golpes, no sé. Enseguida me adapté a los moretones y a lo que el edificio requería de mí y al tiempo me confirmaron en mi puesto, aunque sin aclararme hasta ahora de qué puesto se trata. Pero no me puedo quejar, mi situación no difiere de la del resto, por supuesto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Qué más puedo decir de estos hechos que me inauguraron en el edificio. Solamente dejar constancia y agradecer que mis expectativas con x de aquella lejana jornada se han cumplido con creces. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La corto acá porque ella ya hace un rato que anda con un puñal en la mano y los ojitos le brillan, se ha levantado y camina de aquí para allá yendo de la cama al living, parece inquieta y sigue tan mal vestida como antes y abrió la puerta y me mira. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Qué mirás vos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo te molesta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Va de nuevo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya salgo para allá, me voy, me retiro, por lunfardear un poco agrego me las pico, me tomo el raje, pero ni salgo ni me voy ni me retiro ni me las pico ni me tomo el raje solo, no, nunca estoy solari, ella, como una fiel percanta que me amuraste, siempre me acompaña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dale, vamos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vamos, dije. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Qué te pasa ahora. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me digas que. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por qué no querés ir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mirá que sos, eh. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Qué se le va a hacer. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así es ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-5745496521403257969?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/5745496521403257969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/el-edificio-capitulo-i.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5745496521403257969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/5745496521403257969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/el-edificio-capitulo-i.html' title='El edificio - capítulo I'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-3677508857089445116</id><published>2010-08-09T10:39:00.000-07:00</published><updated>2010-08-09T10:51:06.369-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escena en movimiento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Escena en movimiento</title><content type='html'>Un hombre sube a un taxi, a poco de andar el taxista lo reconoce y se lo hace saber, que lo vio anoche, le dice, que en realidad lo ve todas las noches, y que nadie lo moleste a esa hora porque lo mata, que está muy bueno el programa, que lo ve desde que empezó, al principio porque le gustaba a su mujer pero luego él también se enganchó, que su personaje es, lejos, el mejor de todos, y está seguro que de un momento a otro va a descubrir que su madre no es su madre, que se va a casar con Elena finalmente, y que ese Garrido las va a pagar todas juntas, qué, cómo, ah, que Garrido es usted, no puedo creerlo, uh, qué chambón que soy, cómo pude confundirme si anoche vi el programa, en realidad lo veo todas las noches, largo el taxi y llego a casa y mientras como algo lo miro, se lo juro, muy bueno, che, muy bueno el programa, desde que empezó que lo vengo siguiendo, y estoy seguro que Daniel va a descubrir de un momento a otro que su madre no es su madre y que al final se va a casar con Elena, y van a ser muy felices, la pareja más feliz del mundo, mal que te pese a vos, Garrido, hijo de puta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-3677508857089445116?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/3677508857089445116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/escena-en-movimiento.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3677508857089445116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/3677508857089445116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/escena-en-movimiento.html' title='Escena en movimiento'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-4154027919809944019</id><published>2010-08-09T09:07:00.000-07:00</published><updated>2010-08-09T10:51:58.977-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escombros breves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='al séptimo día'/><title type='text'>Al séptimo día</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi mundo está acabado, dijo. Enseguida pensó, con un dejo de satisfacción, que por única vez en su vida, la siesta de los domingos estaría justificada. Así que se acostó nomás. Pero no logró conciliar el sueño. Abandonó la cama. Se asomó a una de las ventanas y vio lo que había hecho. Entonces abrió bien grandes los ojos y así continúa, con los ojos abiertos, inmóvil, en silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-4154027919809944019?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/4154027919809944019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/al-septimo-dia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4154027919809944019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/4154027919809944019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/al-septimo-dia.html' title='Al séptimo día'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3856423958034437387.post-1611842586761602223</id><published>2010-08-08T23:55:00.000-07:00</published><updated>2010-08-18T05:32:26.142-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos en escombros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Martín con lluvia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capasso Mario'/><title type='text'>Martín con lluvia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Martín se había despertado temprano, contento, feliz esa mañana de diciembre. Y claro, cómo no iba a madrugar, si era el primer día de sus vacaciones y encima su mamá le había prometido, como premio a tanto esfuerzo y estudio y las mejores notas, dejarlo ir a jugar a la plaza de ahí en la otra cuadra de su casa. Pero, ay, la felicidad no le duró mucho, apenas hasta escuchar el primer trueno y los que le siguieron casi enseguida y así darse cuenta de la lluvia que caía y hacía un ruido bárbaro en el patio. De todas maneras, se levantó y fue corriendo hasta la cocina. Su mamá tomaba mate cuando Martín le preguntó si igual podía ir a jugar a la plaza, se pondría las botas y tendría cuidado de no resbalarse y listo. No Martín, escuchó, si más tarde para de llover te dejo ir, pero ahora no, llueve mucho, sabés. Martín se marchó nomás a su habitación, no sin antes pedirle a su madre que le avisara si paraba la lluvia, porque a lo mejor él se dormía de nuevo. Un trueno sonó muy fuerte entonces, el trueno más fuerte de todos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya en su cuarto, Martín se asomó a la ventana y vio unas nubes tan oscuras tan oscuras que le dio un poco de miedo y un poco de bronca. Entonces se puso a dibujar, todos decían que dibujaba bien, muy bien. Primero hizo unos árboles y unas plantas y unas flores, luego un tobogán, y a un lado las hamacas. Cuando se dio cuenta resultó que había dibujado la plaza de ahí en la otra cuadra de su casa. La pintó toda y quedó conforme, contento, otra vez feliz. Se lo iba a mostrar a su mamá y a lo mejor con eso la convencía para que igual lo dejara ir a jugar. Pero enseguida se dio cuenta de que algo le faltaba al dibujo, ¿qué cosa le faltaba? El sol, claro, cómo no se había dado cuenta, le faltaba el sol arriba, y entonces rápido rápido se puso a dibujar un sol amarillo y le salieron sin querer unas nubes grandes y oscuras, muchas nubes así como las de la tormenta en la ventana, y dibujó luego las muchas gotas de lluvia que caían sobre el único habitante de la plaza, un pibe que le salió muy parecido a él, y claro, si era él, cómo no le iba a salir muy parecido. Una lástima la lluvia en la plaza de la otra cuadra, pensó Martín, y una lástima también comprender que ya no le podrá mostrar el dibujo a su mamá, ni a su mamá ni a nadie se lo podrá mostrar, con el papel así, todo mojado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3856423958034437387-1611842586761602223?l=textos-en-escombros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/feeds/1611842586761602223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/martin-con-lluvia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1611842586761602223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3856423958034437387/posts/default/1611842586761602223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textos-en-escombros.blogspot.com/2010/08/martin-con-lluvia.html' title='Martín con lluvia'/><author><name>Mario Capasso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11918413699231360243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_6PKcgXsMKqw/TJmam9W5i-I/AAAAAAAAACQ/i5FsA77RFCE/S220/perfil+Capassito+1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
